Jueves, 09 Diciembre 2021 05:12

CATASTROFE EDUCATIVA

Escrito por LIBARDO GOMEZ SANCHEZ
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Desde muy temprano el calor se toma la ciudad, es necesario bajar la visera del vehículo para atenuar el brillo del sol en la cara; transportamos dos jóvenes que se han comprometido a apoyar en las urnas a un amigo que se inscribió como candidato a la elección del Concejo Municipal de Juventud en Neiva porque su lugar de votación es distante de su lugar de residencia; es una manera de respaldar el empeño de algunos jóvenes por transformar sus realidades y encontrar espacios para que su voz sea escuchada.

En el recorrido aprovechamos para averiguar sobre sus vidas y conocer un poco mejor sus inquietudes, sus aspiraciones. Willington un espigado moreno de 16 años confiesa que su sueño es ser un gran arquero, su ídolo es Ospina el que protege el arco de la selección, acto seguido también cuenta con alguna timidez que lleva dos años sin estudiar, la pandemia y la virtualidad acentuaron su pereza por el estudio, ahora quiere regresar porque la familia le insiste en la importancia de completar el bachillerato, pero busca un colegio fuera del sector en el que vive porque “ahí hay mucho vicio” manifiesta; solicitó admisión en un colegio del centro pero se lo niegan con el argumento de que es muy alto y un poco mayor para los potenciales compañeros de curso, le ofrecen admitirlo en un sabatino. Su oportunidad de continuar estudiando está medio embolatada, nada parece contribuir a que lo haga.

El otro, menos elocuente, reveló que con dificultad había logrado aprobar un año, pues sin conexión a internet y a punta de celular resultaba muy difícil para sus profesores explicar temas complejos que le enviaban en fotocopias de varias páginas, era muy poco lo que entendía. Aún no tiene claro que le gustaría hacer si logra terminar el bachillerato, intuye que algo sobre mercadotecnia podría serle de utilidad, a sus quince terminó grado séptimo.

Escucharlos deprime un poco, no es que les falten ganas o inteligencia, son víctimas de un entorno adverso, un Estado al que poco le importa la suerte de sus jóvenes a pesar de que dice amarlos mucho. Es inevitable preguntarnos cuál será la suerte de estos muchachos en el futuro y por supuesto del país en manos de ellos. La precariedad del nivel de formación que tienen es manifiesto, es lo que han tenido, es lo que se les ha ofrecido.

Resolver asuntos vitales como el de la educación tiene varias aristas, pero sin duda una principal es la de los recursos, se necesita mucho más para ofrecer aulas amigables, docentes capacitados, recursos didácticos apropiados y con tecnología, alimentación y seguridad; nada de esto es posible si mantenemos al país en el atraso y subdesarrollo en que nos mantienen quienes gobiernan y no es mitigando el cambio climático, del que no somos responsables, como algún despistado candidato presidencial parlotea.

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