Lunes, 20 Junio 2022 01:27

JESUS NUESTRO SALVADOR

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Versículos de la Biblia

Juan 3:14 Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así también es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado.

Romanos 8:3 Dios, enviando a Su Hijo en semejanza de carne de pecado, condenó al pecado en la carne.

Palabras del ministerio

La serpiente levantada en el asta en el desierto no era en realidad una serpiente venenosa, sino una serpiente de bronce forjada en la semejanza de una serpiente verdadera (Nm. 21:9). Juan 3:14 es lo que el Señor Jesús dijo a Nicodemo.

El Señor le dijo que como Moisés levantó la serpiente en el desierto, era necesario que El también fuese levantado en la cruz.

Cuando Jesús estuvo en la cruz, a los ojos de Dios El tenía la forma, la semejanza, de una serpiente. Pero, como fue el caso con la serpiente de bronce levantada en el desierto, El no tenía veneno en Sí porque no nació del hombre caído, sino de una virgen.

Según Mateo 3:7 y 23:33, tanto Juan el Bautista como el Señor Jesús llamaban a las personas “cría de víboras”, es decir, serpientes, lo cual indica que todos los hombres caídos son descendientes de la serpiente.

Todos nosotros somos serpientes diminutas. No se crea bueno. Antes de ser salvo, usted era una serpiente. Es por esto que el Señor Jesús murió en la cruz para sufrir la condenación de Dios.

Cuando Jesús estaba en la cruz, no sólo era hombre, sino que también tenía la forma de una serpiente. A los ojos de Dios, El tomó la forma de la serpiente y murió en la cruz por nosotros las personas serpentinas.

Tal vez usted nunca haya oído que Jesús tomó en Sí la forma de una serpiente, la semejanza de carne de pecado. Ha oído que Jesús es Dios y que tomó la forma de un hombre, pero no ha oído que también tomó la forma de una serpiente. ¡Cuán maravilloso es Él.

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