Jueves, 14 Abril 2022 13:27

LA CONDENACIÓN PREPARA EL CAMINO PARA SALVACIÓN

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Versículos de la Biblia

Romanos 3:10-16 Según está escrito. “no hay justo, ni aun uno”; No hay quien entienda. No hay quien busque a Dios. Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles; no hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno. Sepulcro abierto es su garganta; con su lengua engañaron. Veneno de áspides hay debajo de sus labios; su boca está llena de maldición y amargura. Veloces son sus pies para derramar sangre; destrucción y desdicha hay en sus caminos; ...” 19 Ahora bien, sabemos que todo lo que la ley dice, lo dirige a los que están bajo la ley, para que toda boca se cierre y todo el mundo quede bajo el juicio de Dios.

Palabras del ministerio

En esta sección de Romanos Pablo describe al hombre como un ser totalmente maligno y presenta suficientes pruebas de que la condición del mundo es irremediable… Aquí vemos la conclusión de los escritos de Pablo acerca de la condenación: todo el mundo está sujeto al justo juicio de Dios. ¿Dónde estaríamos todos y qué tipo de personas seríamos si no hubiéramos sido salvos? Estaríamos bajo el juicio de Dios y sin ninguna esperanza. Sin importar lo que hacíamos anteriormente, lo que teníamos ni dónde nos encontrábamos, estábamos bajo el justo juicio de Dios. Pero un día comprendimos nuestra gran necesidad de la salvación de Dios. Esta sección acerca de la condenación despeja el camino hacia la salvación de Dios y abre la puerta para entrar a esta salvación. No importa quiénes seamos, necesitamos a Cristo y Su redención.

Pablo escribió la sección acerca de la condenación con el fin de preparar el camino para ministrarnos a Cristo. La meta final del evangelio de Pablo es ministrarnos a Cristo. Cuando lleguemos a Romanos 8, encontraremos un versículo que dice: “... Cristo está en vosotros ...” (8:10).

Ya sea que formemos parte de la humanidad en general, de los que se justifican a sí mismos, de los religiosos, o de las personas comunes del mundo, necesitamos a Jesús. Nuestra gran necesidad se halla en nuestro espíritu. No debemos prestar atención a las cosas o acciones externas, sino volvernos a nuestro espíritu. Sólo allí podemos tocar y disfrutar a Cristo. Los escritos de Pablo acerca de la condenación nos abren el camino para recibir a Cristo y para que Cristo entre en nuestro ser.

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