Martes, 31 Octubre 2023 02:47

LA REVELACIÓN Y LA APLICACIÓN DE “YA NO YO, MAS CRISTO” (3)

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Versículos de la Biblia

Gálatas 2:20 Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y la vida que ahora vivo en la carne, la vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a Sí mismo por mí.

Romanos 10:12-13 Porque no hay distinción entre judío y griego, pues el mismo Señor es Señor de todos y es rico para con todos los que le invocan; porque: “Todo aquel que invoque el nombre del Señor, será salvo”.

 Palabras del ministerio
(Parte 3 de 3)

Como seres humanos, todos tenemos problemas con el mal genio. Así que, podemos usarlo como ejemplo de que hay ciertos “demonios” que salen únicamente por medio de la oración. En la vida matrimonial es muy fácil que los cónyuges experimenten el problema del mal genio. Sin duda todo esposo se enfrenta a este problema y toda esposa es mortificada por él. El mal genio es un problema serio en la vida conyugal y es causa de separaciones y hasta divorcios. Si los cónyuges nunca intercambian palabras ni son perturbados por el mal genio, la mayoría de los problemas que experimentan en la vida conyugal será eliminada. No obstante, el mal genio es un problema. Así que, necesitamos a Cristo en nuestra vida conyugal. Yo diría que en ninguna otra área lo necesitamos tanto como en ésta.

¿Sabe usted cómo llevar la mejor vida conyugal? Experimentando las palabras: “Ya no vivo yo, sino Cristo”. Pero ¿cómo practicarlo? Orando. Por ejemplo, usted no debe tratar de suprimir su mal genio. Si trata de hacerlo con sus propias fuerzas, con el tiempo éste se convertirá en un problema peor. Cuanto más se esfuerce por suprimir su mal genio, más “depósitos” hará en el “banco del mal genio”, y tarde o temprano perderá la paciencia de manera más seria. Esto es lo que significa tratar de echar fuera el “demonio” del mal genio usando el esfuerzo propio en lugar de depender de la oración.

En lugar de tratar de suprimir su ira, debe orar. Si le pregunta al Señor por qué usted no puede echar fuera el demonio de su mal genio, quizás le dirá: “Este género por ningún medio sale, sino por la oración. Necesitas orar”. En realidad no necesitamos hacer largas oraciones. Es suficiente invocar: “¡Oh Señor Jesús!” Aun esta corta oración puede manifestar la experiencia de: “ya no vivo yo, sino Cristo”. Al orar manifestamos que no ejercemos nuestro propio esfuerzo para resolver la situación, sino que aplicamos a Cristo. Esto es poner en práctica la visión de que Cristo es nuestro reemplazo, así como la visión acerca de Su muerte y Su resurrección.

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