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06 Noviembre

La discriminación como una distracción

Escrito por  LIBARDO GOMEZ SANCHEZ

 

 

La raíz de cualquier discriminación tiene origen en razones económicas, al paso del tiempo se le van colgando otros motivos que explican, la sociología, cuando se refieren a comportamientos grupales que terminan convirtiéndose en costumbres y la psicología, en el caso de manifestaciones individuales que aluden conductas personales.

 

A quienes conviene mantener oculta la contradicción de clase, implícita en la segregación de que son objeto los expropiados, sean inmigrantes, negros, aborígenes, lgtbi, o cualquier minoría distinta a los propietarios del gran capital, promueven una visión generalizada de estos asuntos, como si la situación fuera idéntica para el que tiene y para el que no tiene nada, no es así.

 

Los Capriles o la elite de hijos Chavistas instalados en Miami no sufren la migración de igual manera que los miles de caminantes en las carreteras de los países de Suramérica, estos últimos son los desposeídos venezolanos. Los negros acosados por la policía gringa son los habitantes de los guetos de las urbes en Norteamérica, no los acomodados en Beverly Hills.

 

Las mujeres acosadas en el trabajo, en la calle, en el hogar, en cualquier lugar, regularmente lo son por quienes ejercen algún tipo de autoridad o preminencia por su dependencia económica, retarlos podría significarles la perdida de alguna opción de vida.

 

Oportunistas promueven el debate alrededor de la exclusión por sexo, genero, raza, etnia, o cualquier otra, al margen de la lucha de clases, discursean sobre actitudes patriarcales o prejuicios y el remedio lo promueven mediante la expedición de normas garantistas o programas de formación que generen cambios de conducta en quienes acostumbran el agravio; así se hacen a fondos estatales o de ONGs internacionales.

 

La realidad muestra la ineficacia de estas alternativas, por el contrario, confirma la reducción de estas ofensas en ambientes donde las diferencias de ingresos se aminoran.

 

Las sociedades se sacuden cuando las soluciones a las necesidades básicas fundamentales se restringen, en especial cuando algún día medianamente las tuvieron;  que se genere suficiente riqueza para atenderlos a todos, pero que esta se concentre en unos pocos, negando esa posibilidad, viene provocando  en muchos rincones del planeta continuas movilizaciones de miles de personas que protestan por esta discriminación que es la madre de todas las marginalidades; Chile por representar el aparente caso de éxito del modelo neoliberal, podría convertirse en un espejo para otros pueblos que han seguido su camino. Es tiempo de tomar el toro por los cuernos y no andarnos por las ramas, el fin de las exclusiones pasa por la reducción de la pobreza y esta solo es posible en un modelo distinto.

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