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07 Agosto

Dilberto, debe ser alcalde

Escrito por  LIBARDO GOMEZ SANCHEZ

 

El flaco, como se le conocía en los barrios Las Mercedes, Cándido y Santa Inés, con el sostén tesonero de su madre, maestra de escuela, termino su bachillerato en el Nacional Santa Librada, inquieto, convencido de la necesidad de formarse y progresar, se inscribió en la facultad de Veterinaria de la Universidad del Tolima en Ibagué, centro de educación en el que figuro como dirigente estudiantil, discutiendo las políticas de educación que afectan la formación científica y avanzada que necesitamos para abandonar el atraso.

De regreso a Neiva, su ciudad natal, logro una curul en el Concejo Municipal de la ciudad, una de sus mayores realizaciones tuvo que ver con la estampilla prodeporte, que permitió por más de una década recursos importantes que hicieron posible contratar instructores, construir escenarios deportivos y dotar a los deportistas; posteriormente en dos ocasiones los electores le dieron la oportunidad de un escaño en la Asamblea Departamental, en la que descolló por sus debates contra la corrupción y el apoyo al empresariado y trabajadores de la región; lidero el reclamo de los vendedores de leche en cantina, a los que se les quería prohibir la actividad mediante norma dictada por el ministerio de agricultura, así se afectaba a los ganaderos y se atentaba contra la seguridad alimentaria de los más pobres, al final la protesta derroto la medida. Denuncio el criminal negocio del gerente de Confamiliar, Armando Ariza, que traía lactosuero de otras regiones del país, para entregarlo como leche a los niños en los programas de alimentación escolar; la acusación obligo a comprar leche a las pasteurizadoras del Departamento, que procesan leche de nuestros ganaderos, activando sus negocios.

Organizo a los expendedores de carne, agobiados por exigencias abusivas que ordenaban el sellamiento de los mataderos municipales, poniendo en riesgo el consumo de carne de sus poblaciones.

Tuvo que exiliarse a Suiza, con su familia, por las amenazas que profirieron sus enemigos, aprovecho el tiempo y mientras se sumaba a la causa de los derechos de los líderes sociales, se dedicó a estudiar desarrollo urbano para cumplir una de sus metas: gobernar para bien, la ciudad de sus entrañas.

Su contacto con la gente y la juiciosa preparación que ha asumido, le permiten comprender que la construcción de ciudad no es únicamente cemento y ladrillo, es vital considerar los problemas medio ambientales, educar y promover cultura son puntales indispensables en el fortalecimiento de la capacidad de intervención y participación de las comunidades; sin ellas es imposible avanzar en la dirección correcta. El flaco se la juega por la gente, por eso sin duda debe ser alcalde.

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