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03 Agosto

Los caminos a San Agustín

Escrito por  GABRIEL CALDERÓN MOLINA

 

Desde cuando llegó la carretera a San Agustín en 1939, este epicentro de la cultura mundial jamás se había visto tan acorralado por las fallas en la conservación y mantenimiento de las vías que lo intercomunican con el resto del país y que le permite recibir miles de turistas al año. Igual sucede con Pitalito, Isnos, etc. y todo el sur del Huila como consecuencia  de los errores en la construcción de la represa de El Quimbo, obra que en los tiempos del presidente Misael Pastrana, en la década de los 70 del siglo pasado, tenía prioridad sobre el proyecto energético de Betania.

Los caminos hacia San Agustín y el sur del Huila están cerrados porque la construcción de la represa de El Quimbo, dicen muchos ingenieros, se hizo sin  suficientes estudios geológicos que permitieran conocer la inestabilidad de los suelos del entorno que sería cubierto por las aguas. Se ve claramente que Engesa no valoró el impacto de la represa sobre la naturaleza. Pensó sólo en los grandes intereses empresariales que la impulsaban. El resultado, ahí lo tiene el Huila y el país: la mitad del territorio huilense está aislado, así como el Caquetá, el Putumayo y el departamento del Cauca y en consecuencia todo el occidente del país. El desastre no podía ser peor. Toda la economía regional afectada: el turismo, y en consecuencia la hotelería de San Agustín, Pitalito e Isnos por cuanto los turistas, con toda razón, dejaron de llegar. La producción agropecuaria y el comercio entraron en un momento crítico por falta de acceso a los mercados. Y qué decir de los transportadores sin los cuales la intercomunicación y los intercambios no funcionan en beneficio de los ingresos de la población. Les asiste toda la razón a quienes protestan y a quienes ven lentitud en la formulación de una propuesta de solución, pues el problema no se resuelve a través las vías Garzón- Zuluaga- Gigante, ni por La Plata- Paicol.

Pero además, los caminos a San Agustín están cerrados cuando a pesar del tiempo transcurrido, el problema de Pericongo sigue sin solucionar, así permitan el paso vehicular a determinadas horas. Pasar por este lugar, es un riesgo en todo tiempo. Las fotografías aéreas de sus partes altas así lo dejan ver. Pero con una disculpa y otra, el gobierno no ha acometido un trabajo de solución definitiva, como sería construir una nueva vía por donde fue el histórico camino de herradura que unía a Altamira con Timaná pasando por Naranjal. Esta alternativa no ha sido estudiada.

PD. Por motivos de viaje del autor, esta columna volverá aparecer el último sábado del mes septiembre.

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