All for Joomla All for Webmasters
03 Febrero

La autodeterminación principio irrenunciable

Escrito por  LIBARDO GOMEZ SANCHEZ

 

Salvo la participación militar en la segunda guerra mundial contra el nacismo, la presencia de tropas norteamericanas fuera de su territorio no ha traído más que ruina y desolación, así lo pueden certificar los pueblos de Vietnam, Afganistán, Iraq y otros en el África y América Latina, que han visto aniquilar la democracia y la economía en esos países, a pesar de las declaraciones del gobierno norteamericano, a garganta herida, tratando de justificar la invasion con el falaz argumento de promover la paz y la libertad.

Por esta razón, resulta supremamente peligroso para Venezuela y Colombia, una intervención armada de los gringos en la confrontación de la oposición del pueblo venezolano contra el gobierno de Maduro; no hay duda que la incapacidad de quienes han timoneado la economía del vecino país en el pasado reciente, la escusa del saboteo imperialista que puede haber contribuido a la debacle, no resulta suficiente para explicar la destrucción del enclenque aparato productivo venezolano; si partimos de la asesoría cubana podemos entender el fracaso, pues esa revolución de más de 50 años no logro que la isla se liberara de su condición de mono productor de caña de azúcar, la más típica característica neocolonial, al igual que Colombia que aún sigue aferrada a la explotación de sus recursos naturales y la producción de café.

Vociferar sobre el socialismo, o la equidad, sin desarrollar la economía de una nación solo es una burla, le resulta fácil a Maduro y su cúpula militar continuar negando la realidad, porque no viven las privaciones de la inmensa mayoría a la que se le hizo trizas la supervivencia.

Si el chavismo quiere evitar mayores sufrimientos a su pueblo, debería contemplar un arreglo con los sectores distintos a los que lo respaldan, de lo contrario la demora jugara en favor de la intromisión norteamericana, que resultara mas gravosa para las partes en conflicto y los vecinos, pues la presencia de marines violara aún más la soberanía de estas naciones e impedirá el fortalecimiento de la paz interna y el progreso.

Quienes aceptan y colaboran sin escrúpulos la injerencia de una nación en otra, olvidan que la rueda de la historia no se detiene y que en el futuro podrían darse situaciones similares que nos coloquen en la mira de los promotores de la intromisión extranjera, con lo que podrían terminar lustrándole las botas a sus adalides de hoy.

La autodeterminación de los pueblos es un principio irrenunciable, al que debemos apegarnos indistintamente de las contradicciones que tengamos al interior de las naciones.

Visto 141 veces
Valora este artículo
(0 votos)

Deja un comentario

Su opinión
Escriba su comentario