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10 Diciembre

Juego de poderes

Escrito por  LIBARDO GÓMEZ SÁNCHEZ

La preminencia de los especuladores en la dirección del Estado, que desalojaron cualquier vestigio en su seno de hombres proclives a la producción agraria e industrial, ha terminado por alterar el equilibrio de poderes que supone una democracia. La constitución del 91, calificada por despistados opositores al régimen como una carta garantista, constituyo el punto de quiebre entre un estado que con timidez facilitaba la formación empresarial, por uno al servicio exclusivo del capital especulativo, que tiene como único fin succionar riqueza, incluso destruyendo el aparato de la producción.

Es una constante en el mundo de hoy, que adquiere su propia forma en cada lugar. En USA un desfalcador del erario se erige como primer mandatario y organiza el gobierno alrededor de sus negocios, convierte las directivas ejecutivas en un espectáculo mediático, terreno en el que se mueve como pez en el agua, aunque con imprevisibles consecuencias por el maltrato, inclusive a naciones amigas.

En Colombia el hombre más rico, coopta la dirección de la justicia para legalizar sus torcidos, con el apoyo de la presidencia que se encuentra involucrada y el beneplácito de una buena parte del congreso, socios de ocasión por su participación como intermediarios en el chalaneo de los sobornos y la aprobación de las políticas que le sirven a sus negocios. Los distractores se presentan por doquier; uno de sus preferidos atribuye la corrupción exclusivamente al legislativo, a pesar del inmenso poder del ejecutivo con facultades para nombrar y remover una gruesa nomina desde ministros, hasta una larga lista de asesores de todo nivel, Gerentes de Institutos, Directores de Agencias del Estado, funcionarios de todos los grados, el cuerpo militar y diplomático y un largo etc., además de definir los sectores a los que se dirige el presupuesto y maneja la iniciativa de tratados con naciones extranjeras; el ejecutivo se amanceba con buena parte del parlamento y lo prostituye, al que le es esquivo lo amenaza con las cortes y la fiscalía.

La reacción ha esta inequidad no se hace esperar, desde los chalecos amarillos en Francia, hasta los estudiantes en Colombia, pasando por las incontables movilizaciones en los Estados Unidos, sin registrar por los canales de tv; los afectados se hacen sentir, un poco de manera espontánea, y con objetivos de corto plazo, es su debilidad; pero es inevitable el momento en que trasciendan la coyuntura y se propongan cambiarlo todo.

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