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22 Octubre

El terremoto de la crisis financiera

Escrito por  LIBARDO GÓMEZ SÁNCHEZ

 

No se han terminado de borrar las huellas en la memoria de muchos de los que sufrieron la crisis financiera del 2008, incluso no han sanado aún las heridas dejadas a miles que perdieron su vivienda y sus ahorros de toda la vida y ya asoma una réplica seguramente más fuerte; como ocurre cuando el planeta se sacude para acomodar las placas tectónicas desencadenando terremotos devastadores, que terminan destruyendo los bienes y las vidas de miles.

Los signos y síntomas de una nueva crisis aparecen por todas partes; la voracidad del gran capital es la razón de la ruina de millones, como una célula cancerosa, crece sin medida y destruye la vida y el hábitat en procura de los réditos que aseguran su transitoria ganancia; al final le ocurrirá como al cuerpo en el que se hospeda la enfermedad incurable, morirá con él y terminara extinguiéndose también, a menos que la sociedad aplique los remedios necesarios para curarla.

Un día amanecen las bolsas con caídas estrepitosas en el valor de los títulos que se transan en sus ostentosos recintos; otros anochecen con devaluaciones masivas de las monedas nacionales de países emergentes, que hacen la apuesta fallida de crecer sobre la base del endeudamiento y la inversión extranjera. La titularización de los recursos naturales, que los convierte en fuentes de negocios enmascara las terribles consecuencias de su explotación sin control, ni medida en la recuperación del hábitat y en el desplazamiento de millones de seres, que se ven forzados a moverse de las zonas en donde se excava o se construyen los proyectos minero energéticos, al margen de los intereses de las comunidades. Igual ocurre con el desarrollo inmobiliario, que no respeta elementos que la naturaleza desarrolla para su autocontrol, como humedales y reservas acuíferas; tal como lo detalla en su trabajo la concejal Leyla Rincón: “Transformación de las Micro cuencas Hídricas del oriente urbano del municipio de Neiva por el impacto del crecimiento urbanístico a partir del año 1961”, testimonio de su lucha por la preservación de este patrimonio acuífero. Un manejo del suelo en la provincia similar al despropósito de Peñalosa en la capital.

La educación no se salva del apetito voraz del gran capital, no solo la convierte en fuente de negocio, sino que restringe la financiación estatal para reducir a su mínima expresión la educación pública, razón por la cual los estudiantes y profesores de la educación básica y superior se ven forzados a reclamar al gobierno con reiteradas movilizaciones en estos días.

No existe una bola de cristal que nos diga en qué momento y lugar la crisis latente explote con toda su virulencia, ni la forma que adquiera; pero no debe quedar la menor duda que el instinto de conservación de la especie, que en nuestro caso no es solo biológico sino también social, hará reaccionar a los pueblos, adormecidos con la monserga neoliberal.

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