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09 Agosto

Macías y los maestros de la masonería

Escrito por  DIOGENES DÍAZ CARABALÍ

La metida de patas de Macías en la posesión del presidente no da ni para un comentario. A no ser para decir que en su capacidad intelectual de un tenedor de título de bachiller falso, confundió su investidura como presidente de uno de los poderes del estado, con su posición personal de sectarismo y lambe micas. Pero es que sólo a los honorables senadores se les ocurre nombrar a tan singular personaje para que los represente, por muy huilense que sea, de lo cual me avergüenza su paisanaje.

Creo que el personaje de marras nada tiene que ver con que se haya filtrado la militancia de Iván Duque con la masonería, de la cual muchos niegan su existencia, pero que los hay… los hay. La masonería, para los legos en la materia, es una logia secreta surgida de la revolución francesa. Un masón busca, o se cree encarnar a Robespierre, el singular personaje que dijo que la falla de la revolución no era no haber matado curas, sino no haber matado suficientes curas. Como iluminados, se creen por encima de todas las religiones, en su credo luciferiano aducen dones al diablo para destruir a Dios, causa, según ellos, de los males humanos.

Eso en cuanto a su credo religioso. Porque tienen muy claros sus propósitos: la igualdad y la libertad. La igualdad, eliminando todo lo que no se acerque a su concepto, entendido como tal a quienes están en su nivel intelectual y económico. Digamos que entienden la igualdad cuando sirve a su poder. Es decir, cuando sirve al estrato siete. De allí que justifican los métodos para controlar el crecimiento de la población, porque la “superpoblación” es un peligro humano. En ello aplican todos los métodos posibles: el aborto, la eutanasia, las guerras, la teoría de género. En la libertad piensan que no debe haber límites en las manifestaciones humanas: el libre desarrollo de la personalidad; pero también defienden la pena de muerte para borrar “la escoria humana”.

Lo peligroso de estos iluminados, que en Colombia, según datos dados por  los mismos masones, son unos doce mil, están dedicados a tareas de liderazgo económico, político, religioso. Son camaleónicos ya que se camuflan dentro de los credos para combatir al catolicismo, e incluso se infiltran al interior de la misma iglesia católica. Dicen poseer el conocimiento supremo de la obra creadora universal, de tal modo que son sectarios hasta las últimas consecuencias. En política se introducen, con el fin de liderar, en todos los partidos, Son de derecha, de centro y de izquierda, aunque se declaren furibundos enemigos del fascismo, de la socialdemocracia y del comunismo. Los masones están en todas las esferas y buscan dominar todos los campos del conocimiento y del desarrollo económico. Su principal enemigo mundial son los judíos.

Desde Kennedy a Obama, incluyendo al actual presidente, los masones han dominado la política en Norteamérica. En Colombia, masones declarados gobiernan desde Santander, pasando por José Hilario López, hasta hoy, con lapsus de tiempos en que se han establecido gobiernos conservadores. A ellos les debemos, no el conocimiento y la libertad, sino el desborone social, las profundas diferencias económicas de la población, la corrupción, y las normas que poco a poco se han ido introduciendo para atender a sus propósitos: el aborto, la eutanasia, el llamado “matrimonio igualitario”.

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