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04 Agosto

La muerte del Timanco y la agonía del Cálamo

Escrito por  EDUARDO ARGIRO CUARTAS ROLDAN

 

La caracterización del estado con sus políticas públicas y la aplicación de los mecanismos en temas parafiscales e impuestos nacionales, sumado a ello la gran indiferencia política de quienes dicen ser dignos representantes de esta región y el constante acecho de capitales privados que priman sus intereses sobre la historia misma cuando encuentra la complacencia entre unos y otros.

Al parecer, eso le pasó al imponente HOTEL TIMANCO en el municipio de Pitalito en el departamento del Huila. La lujosa estructura de dos plantas, con amplios corredores , su piscina incorporada y una de las pocas en su época de apogeo envuelto su entorno con un paisaje espectacular.

Quienes aún miran al sur, y dejan correr sobre sus rostros la brisa suave que arrulla con el sonido del Guarapas. Sus grandes jardines y uno de los pocos que ofrecían un amplio parqueadero, se fue volviendo en tiempos modernos algo insostenible en materia económica y financiera, sumados a ello los impuestos y el sostenimiento de su planta operativa.

No considero que se haya echado una mano político administrativa, ni del estado ni del componente histórico. Pues si bien su construcción aparece en los años 70, logró albergar a propios y extraños y entorno a la gran urbe.

El mejor aliciente y que como serrucho parecía, de aquellos que a los políticos se parecía, cuando hay algo y como en forma de expresión de un viejo tango, cójalo usted mi amigo que mano a mano hemos quedado y aparece la gran empresa COMFAMILIAR DEL HUILA, que como todo lo que coge termina acabándolo, lo dicen los parroquianos y se puede demostrar con evidencias, hoy su destino será convertirse en un centro de atención médica , como solución a la increíble participación que tiene en este departamento por el gran número de afiliados, que solo en ese municipio pasan de las 450 familias beneficiadas a través de la medicina subsidiada y no sumado a ello lo que en materia le corresponde con los municipios aledaños y que son también atendidos en exámenes y otros por esta entidad.

Aquí no valieron los gritos y las manifestaciones del pueblo, claro está, por algunos medios de comunicación que poco escuchan los dueños de la Patria, tampoco fueron enfáticos los cabildantes y menos quisieron protagonizar los políticos de turno en un negocio que, en algún miembro de la alta sociedad, si esos de cuello blanco que poco aparecen y se van con el bolsillo lleno para la capital. 

Hoy la historia desaparece en esta ciudad y ni siquiera las entidades que tienen que ver con lo cultural, hacen o se pronuncian frente a estos casos que preocupan . Ya escuchamos con preocupación que hasta el CALAMO se va, porque de apoco se convertirá en unas oficinas que para regir leyes desde ese lugar adoptaran.

Yo no soy godo, pero anhelo en este afán encontrar grandes hombres que con su política social, logren en esta región traer desarrollo y grandes avances, que con sus obras y el respeto por la cultura de sus paisanos sean capaces de dimensionar el desarrollo de esta región, sin pensar en lastimar el erario y enriquecerse con las falacias de sus propuestas. Ese hombre fue y será Héctor Polanía Sánchez, que pocos politiqueros ni a las rodillas le llegarán, que solo hoy se quedan en las obras de cemento, que ya las extienden sobre los filos donde vivieron sus ancestros.

No me atrevo hacer señal alguna, pero sí le pido al pueblo laboyano pensar desde ya, y a conciencia, no dejase comprar cuando vuelvan a estar frente a las benditas urnas. DIGO YO, NO…

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