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29 Julio

¿Villa Olímpica o Villa olvido?

Escrito por  HERNAN DARÍO RODRÍGUEZ

 

Hace un par de meses un tal EDIER ARÉVALO TRUQUE hizo sonar una vez más el himno nacional de Colombia en una justa mundial de atletismo al coronarse como campeón mundial de marcha luego de vencer en franca lid a contendientes de talla internacional como el ruso Serguéi Shirobokov, y el brasilero Caio Bonfim. Este muchacho, luego de marchar durante 1 horas y 18 minutos, recorrió 20 kilómetros bajo el implacable sol londinense y logró posicionarse en lo más alto del podio ante la mirada atónita del mundo entero, obligando a periodistas de todo los continentes a consultar el origen de este titán, y fue de esa forma que el mundo entero supo que existía un pueblo en el sur de Colombia con potencial mundial de competición, es pueblo se llama #Pitalito y el 13 de agosto de 2017 tuvo al primer campeón mundial deportivo de su historia.

 

Hoy, casi un año después de tan memorable suceso me llama poderosamente la atención visitar la Villa Olimpica del municipio, lugar donde se formó el único campeón mundial deportivo de pueblo y ver el precario estado de las instalaciones. Hace un par de meses hice públicos algunos desgastes y la falta de mantenimiento de equipos que conforman el parque biosaludable ubicado a la margen izquierda de la entrada, obteniendo como respuesta por parte del Instituto de Cultura Recreación y Deporte que se avecinaba la ejecución de un plan de intervención a los parque biosaludables de toda la municipalidad en procura de ajustar equipos con desgate natural por uso y daños por mal uso de algunos sinvergüenzas, faltos de ética y cultura ciudadana.

 

Desde la entrada a la Villa Olimpica se vive una sensación poco agradable, una escena que pareciera sacada de una novela de García Márquez donde la improvisación, la falta de compromiso y la ausencia de ejecución estatal se ven reflejadas en el mugre, tierrero, rastrojo, moho y deterioro de estructuras metálicas que conforman el escenario deportivo.  El gramado de la cancha de futbol pareciera sacado de una película gringa, de esas en la que muestras a los países latinoamericanos como una aberración en la que las personas son felices viviendo como y entre animales, (lo único que le falta es que metan ganado al terreno mientras juegan un partido).

 

La pista atlética en sus extremos (los que se usan para pruebas de velocidad) está gobernada por pajonales que fácilmente servirían para cebar unos cuantos ovinos, y ni que hablar de la pista para salto que está sepultada por pasto siendo evidente la falta de mantenimiento y desuso como consecuencia del mismo, mientras que las gradería son un monumento al moho y la humedad, que claramente no han conocido una raspada y una manito pintura con las que cambiarían radicalmente su presentación y ambiente.

 

Me es completamente irrisorio que se haya logrado construir una pista de patinaje tan bien hecha y no se esté explotando cada centímetro de ella, es incoherente que Pitalito tenga un escenario como estos y no se le esté “sacando el jugo” con el fortalecimiento de escuelas y clubes deportivas municipales y competencias departamentales que permitan la generación de recursos que conlleven a la construcción de graderías, camerinos, iluminación y en resumen el desarrollo de un escenario deportivo que puede servir para celebrar una competencia internacional en el país de los indiscutidos campeones mundiales de patinaje. 

Durante mis años de niñez disfruté de las canchas de baloncesto con mis amigos de barrio jugando hasta altas horas de la noche, gracias a la perfecta funcionalidad de seis aros repartidos en tres canchas claramente demarcadas, donde dependiendo el nivel del jugador podía competir en parejas en microtorneos o simplemente correr detrás de un balón en un plan de amigos poco hábiles para el deporte. Hoy, de esas canchas queda el recuerdo, aros rotos, cero demarcación contrastan un bello recuerdo de la juventud de muchos.

 

Del velódromo ni me desgasto hablando, creo que esta imagen refleja la ejecución, proyección, compromiso y poder de gestión de nuestros mandatarios locales y regionales. 

En resumidas cuentas tenemos una villa Olimpica sin Dios ni ley, sin dueño ni doliente, con usuarios de todas clases sociales, colores y creencias que vemos complacientemente como el escenario deportivo más importante del municipio se sumerge en la maleza y el abandono, donde la gestión y ejecución estatal son un saludo a la bandera, el cual sin la presión social y cívica de los ciudadanos del común se mantendrá impávido. Hoy extiendo una invitación a todos los lectores, ciudadanos y habitantes de nuestro hermoso municipio a tomar una posición proactiva en el cual podamos lograr un mejoramiento de dichas instalaciones para un mejor presente y tal vez un futuro próspero para nuestros hijos, en cual el deporte, la sana diversión y la integración social sean el eje de nuestra sociedad. Tengamos en cuenta que estamos llamados a liderar el sur del país y son nuestras acciones las nos posicionaran como referentes nacionales.

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1 comentario

  • Enlace al Comentario Heli Martínez Castro
    Heli Martínez Castro
    Lunes, 30 Julio 2018 15:29

    De cuál villa deportiva?
    La connotación del concepto de villa es totalmente contrastante a la lectura contextual que haga un laboyano, que tenga el más mínimo grado de identidad por nuestro terruño. Por favor que el cuerpo edilicio haga uso de sus funciones y gaste un año o más para cambiarle el nombre a la Villa???
    Los invito a escuchar la canción '' pueblo guevon".
    De otra parte no olvidar que nuestra descarriada villa no es obra de olvido so lamente de la actual administración.

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