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04 Julio

Baby cultura para la paz ambiental (Segunda entrega)

Escrito por  JORGE ELIECER BAUTISTA RODRIGUEZ, Escuela Superior de Administración Pública – ESAP Colombia

 

Para quienes no leyeron la primera entrega de este tratado del profesor JORGE ELIECER BAUTISTA, les dejo el enlace para que entren en contexto: Baby cultura para la paz ambiental (Primera entrega)

(Sen. 2000). El desarrollo se puede concebir como un proceso de libertades reales y de las que pueden disfrutar todos los individuos. Por eso al centrarse en las libertades humanas se puede contrastar con lo que hasta hoy ha sido la idea económica del desarrollo que, a la postre, nos está hablando es de crecimiento pero no de esas libertades para desarrollarnos como lo es la educación.

De ahí que sea tan importante revisar nuestra metodología de enseñanza y abrirnos a relacionar nuestra asignatura con el ambiente. Los profesores de educación primaria tienen ese compromiso, hacer de sus asignatura una herramienta para formar los “Ciudadanos Ambientales del Futuro”. Que pueden aprender la asignatura respectiva pero relacionada e interactiva con los temas del ambiente. Si en matemática le decimos al niño que dos (2) por dos (2) son cuatro (4) estamos siendo pertinentes con lo que debemos enseñar pero no coherentes con lo que puedo hacer en la formación integral del Baby Estudiante que está en el aula de clase. Se puede decir, y es mucho mejor, que si hay dos árboles grandes, verdes y frondosos, llenos de frutas y le agrego otros dos (2), tenemos cuatro (4) arboles grandes y frondosos y llenos de frutas. No estoy lejano del objetivo matemático y compenetro el objetivo ambiental.

Cita ( Beatriz Andrea Rengifo Rengifo, Liliana Quitiaquez Segura y Francisco Javier Mora - La Educación Ambiental una Estrategia Pedagógica que contribuye a la solución de

la Problemática Ambiental en Colombia) que hoy la sociedad colombiana está en la necesidad de una educación ambiental que haga énfasis en los conocimientos, actitudes, comportamientos y hábitos frente al ambiente orientados para alcanzar que todos se involucren y cambien la clásica percepción que la naturaleza es un elemento pasivo y complaciente, que tiene la obligación de regenerarse automáticamente, porque es un bien infinito, y que siempre estará disponible a complacernos. El cambio es practico-conceptual que considere a la naturaleza como un elemento activo, que responde y reacciona ante los estímulos de las personas. Y aseguran que “la educación ambiental deberá buscar que la sociedad aprenda a interpretar y analizar las reacciones de la naturaleza, a conocer que el entorno natural tiene capacidad limitada de regeneración y que muchos de sus elementos, al ser utilizados por el ser humano, se convierten en recursos finitos”.

Y tomo textual la primera conclusión de esta investigación: “La educación ambiental debe estar inserta en las políticas gubernamentales como acciones que permitan a la población interrelacionarse estrechamente con su gobierno, principalmente local”. Y esa significación geográfica de lo local es muy importante porque es de ahí, de lo más pequeño, administrativamente hablando, que pueden surgir las ideas sólidas para que el Estado genere la política pública que complemente el Sistema Educativo e iniciemos a forjar los “Ciudadanos Ambientales del Futuro”. Políticas públicas para “el continente de la esperanza y del futuro deben ser – inevitablemente – distintas, con marcadas diferencias y muchas especificidades, con respecto de aquellas de los países del viejo mundo, debido a éstos distintos puntos de vista, a las particulares creencias y las propias actitudes que se dan perfectamente silvestres desde el mismo sur del Rio Bravo, hasta la más remota punta del Cabo de Hornos”. (Müller, P. Las Políticas Públicas. 2010. Bogotá. Externado de Colombia).

Los discursos normativos acerca de la necesidad o la bondad del desarrollo endógeno – expresado bajo las nociones de desarrollo local, regional, territorial, de base, de abajo hacia arriba, u otra- tienen el valor de expresar críticas a estilos de desarrollo que, por oposición, aparecen como elitistas, centralistas, impuestos (a las sociedades locales) o de arriba hacia abajo. Ya hemos mencionado a ciertas vertientes doctrinarias históricas que han valorado al menos aspectos de esta perspectiva. Sin embargo, aquellos discursos, no pueden avanzar, en tanto propuesta política efectiva, si eluden la pregunta por los agentes, de todas las escalas, que producen lo local, por las lógicas e intereses que los mueven y el cómo ello puede ser orientado hacia un protagonismo local mayor. Es decir, el desarrollo endógeno no es posible de concretar sin fuerzas sociales endógenas y endogenistas, en los planos económicos, políticos, culturales y administrativos (González Meyer, 2006).

Esto es aun válido con referencia a las visiones que sostienen que, independientemente de las propuestas normativas o deseos, se ha producido una tendencia a la territorialización de los procesos económicos y sociales asentado en la importancia que han adquirido las economías internas al territorio y externa a sus empresas conformantes (Becattini, 1990). Esto llevaría a un natural protagonismo de actores locales. Sin embargo, para una preocupación desde el desarrollo endógeno, aun en casos como el señalado, hay dos cuestiones que son necesarias a analizar: i) como se distribuye internamente ese protagonismo local dado que puede haber tensiones de intereses y asimetrías de poder; ii) cómo está ocurriendo la relación de los agentes y fuerzas internas con los agentes y fuerza externas dado que estas pueden adecuarse a las primeras o, por el contrario debilitarlas.

(González Meyer, 2006).

Los profesores desde las veredas más pequeñas y desde las Instituciones Educativas podemos iniciar ese proceso de concientización ambiental, que por el efecto dominó irá derrumbado barreras e irá solidificando desde lo local los motivos para que los grandes centros urbanos se adhieran a la cultura ambiental generada desde lo más pequeño, administrativamente hablando, hasta las grandes metrópolis.

Para el año de 1997, la Oficina Regional de Educación de la Unesco para América Latina y el Caribe, en su publicación Actividades de Educación Ambiental para las Escuelas Primarias planteaba que la Educación Ambiental (EA) es un proceso que permanece durante toda la vida y tiene como objetivo, formal o informalmente, impartir conciencia ambiental, conocimiento ecológico, actitudes, valores, comprometerse en las acciones y ser responsable ético para el uso racional de los recursos para lograr un desarrollo adecuado y sustentable. Plantea también el énfasis de la enseñanza con naturaleza holística del ambiente a través de enfoques interdisciplinarios. La Educación Ambiental pone énfasis en la enseñanza de la naturaleza holística del ambiente a través de enfoques interdisciplinarios y de solución de problema. Esta tiene que iniciarse lo más temprano que sea posible en la educación. La escuela primaria es el sitio más natural para incorporar a los niños a la educación ambiental, ya que es en este nivel donde instintivamente tienen una visión holística del ambiente; ellos no han sido entrenados aún para compartimentalizar su aprendizaje en temas separados como tendrán que hacerlo en la educación secundaria y en la educación superior. Si los estudiantes deben llegar a ser capaces de identificar y solucionar problemas ambientales como estudiantes y más tarde como ciudadanos adultos y posiblemente tomadores de decisiones, es fundamental introducir el pensamiento crítico y el enfoque de solución de problemas en la EA, especialmente a nivel de la escuela primaria.

Durante la última década, el Programa Internacional de Educación Ambiental (PIEA) de UNESCO/lWUMA ha desarrollado la serie de Educación Ambiental que está orientada a la incorporación de la EA en los currículos de la educación primaria y secundaria, en la formación docente, la educación universitaria general, la educación técnica y profesional y en la educación no formal. La serie incluye módulos prototipo sobre temas de educación ambiental, sobre pautas para su desarrollo y sobre las dimensiones curriculares de la EA para diferentes niveles de educación.

Y nos proponía en su contenido temas muy específicos: “La energía: Construye tú mismo un invernadero, La energía del Sol, Manteniendo el equilibrio, Transportador de energía, Medidor de evaporación, Potencia vegetal, El juego de la fotosíntesis, Energía del agua, Energía del viento, lO Unidades de tiempo. El paisaje: Masa tectónica, ¿Qué es una roca?, Clinómetro de cartón, Escalas de tiempo, Separador de suelo, Gusanos embotellados, Embudo de Tullgren, El rincón de la compostera, Indicador de compactación e impacto del suelo. El aire: Medidores de presión, Aire húmedo y aire seco, Soplando con el viento, Patrones de viento, Caliente y frío, Cuando el viento frío sopla, El tiempo climático en miniatura, Gotas ácidas, Agujeros de ozono, El juego del ozono. El agua: Código de seguridad, El ciclo del agua en miniatura, El agua bajando, El agua subiendo, El agua maravillosa, Midiendo el flujo, Acuario de cartón, Captura con redes, Barro, el glorioso barro, Detectives de la contaminación, Filtros de agua, Caza en una poza rocosa. La vida silvestre: Esconder y buscar 1, un sendero de color, Observar y devolver, Esconder y buscar 2, comparando hábitats, Trampas de foso, Trampas para pequeños animales, Detectives de la vida silvestre, Cuadrantes para hábitats, Dándole sentido al mundo, El caso de la abeja ladrona, Flores y abejas bailarinas, La trama alimentaria, Cuadros hechos con plantas, Todo cambia, Plantas útiles. Acción positiva: Reciclaje de papel, Triturador de tarros, Observador de desechos, Auditorías ambientales, Planificando un área silvestre, Reemplazando los bosques, Pequeños humedales, Haciendo amistad con invertebrados, El poder de las flores”.

Como profesores estaremos buscando en qué lugar podemos estar encajados. Porque el paradigma nos forma el concepto que un profesor de matemáticas no puede ser ambientalista y, mucho menos, hablar de ambiente, hacer guías cátedra de ambiente no es pertinente, sólo por citar un área de ejemplo, además paradigmática en la educación del mundo. Y de la misma forma cada uno tiene su área específica, por lo que muy pocos podrían hacerlo, hablar de ambiente, para ser coherentes con la asignatura que imparten a sus Baby estudiantes.

Ojalá ustedes conozcan muchos más casos, pero encontré uno muy particular, que vale la pena traerlo al escenario. (Antonio Rafael Corrales Salguero, 2010, Trabajar la Educación Ambiental desde la Educación Física, España. Hekademos, año III, Numero 5, ISSN: 1989- 3558). Y que resume su trabajo diciendo que “la educación Medio Ambiental es un proceso educativo continuo que persigue hacer sensible, formar y modificar actitudes de forma objetiva sobre la realidad global del medio, tanto natural como social. Con este trabajo consideramos que la asignatura de Educación Física en sí, tiene las características para el desarrollo de la formación de valores medio ambientales, y la necesidad de contribuir a la Educación Ambiental desde el proceso de Enseñanza – Aprendizaje de esta área. Se concreta mediante el diseño de un conjunto de acciones para que el grupo pueda trabajar desde la heterogeneidad y a su vez desarrollar aprendizajes integrales del individuo”. El logro, realizar las clases de Educación Física en el entorno estudiantil educándolos para interactuar con el ambiente sin deteriorarlo.

Basa su experiencia en las tres (3) dimensiones de la Educación Ambiental; primero los de la dimensión cognitiva que comprende los conocimientos y las competencias para comprender y proteger el Medio Ambiente; segundo, la dimensión ética que se refiere a la adquisición de una serie de valores fundamentales, y, tercero, la dimensión activa que alude las actitudes y comportamientos que se adoptan para proteger el Medio Ambiente, y en los objetivos de la misma, resumidos en la carta de Belgrado y en la conferencia de Tblisis (Molina. 1999). Ellos son:

-         Toma de conciencia: ayudar a las personas y a los grupos sociales a que adquieran mayor conciencia del medio ambiente en general y de los problemas conexos, y a mostrase sensibles a ellos.

-         Conocimientos: ayudar a las personas y a los grupos sociales a adquirir una comprensión básica del medio ambiente en su totalidad, de los problemas conexos y de la presencia y función de la Humanidad en él, lo que entraña una responsabilidad critica.

-         Actitudes: ayudar a las personas y a los grupos sociales a adquirir valores sociales, un profundo interés por el medio ambiente y la voluntad que los impulse a participar activamente en su protección y mejoramiento.

-         Aptitudes: ayudar a las personas y a los grupos sociales a adquirir las aptitudes necesarias para resolver los problemas ambientales.

-         Capacidad de Evaluación: ayudar a las personas y a los grupos sociales a evaluar las medidas y los programas de educación ambiental en función de los factores ecológicos, políticos, económicos, sociales, estéticos y educacionales.

-         Participación: ayudar a los individuos y a los grupos sociales a que desarrollen su sentido de responsabilidad y a que tomen conciencia de la urgente necesidad de prestar atención a los problemas del medio ambiente, para asegurar que se adopten medidas adecuadas al respecto.

Coherentes, asegura el profesor Corrales Salguero, con las normas de la educación en España, lo que permite realizar prácticas ambientales mientras se realizan las clases, por ser, muchos de los objetivos, relativos o relacionados con los objetivos de la Educación Física. Si a través de la Educación Física se pudo educar en cultura ambiental protegiendo el entorno que usamos para correr, para nadar, para escalar, para saltar. Por qué no podemos mirar nuestras asignaturas y como docentes, profesores o Maestros le inyectamos el tema ambiental.

Recibimos en nuestras aulas de clase un Baby que puede ser niño o niña, porque si los citamos por países tendríamos que decir niño - niña, chamaco - chamaca, chamo - chama, garoto - garota, wawa, que es la excepción, sirve indistintamente en femenino o masculino, patojo - patoja, pelao - pelá, pibe – piba, chino – china, y todas las denominaciones que en el mundo damos a esos bebés que llegan a nuestras manos para iniciar una formación, pero esencialmente una educación. Quiero preguntar: ¿Por qué entonces no iniciamos la realización del proceso educativo, cumpliendo con los parámetros de cada asignatura y lo dispuesto por cada entidad gubernamental, caso Colombia el Ministerio de Educación, pero con un valor agregado: el ambiente?

La región de América Latina está caracterizada por una gran inequidad que se refleja en las desigualdades y discriminaciones que se mantienen y en muchos casos se han agudizado. Esta inequidad está también presente en la educación, si bien el acceso a los servicios educativos se ha democratizado en casi toda la región hay grandes disparidades en la calidad de la educación a la cual acceden las niñas y los niños, en los años de escolaridad, en general en las oportunidades que se les brinda tanto durante el proceso educativo como en el egreso en el caso que concluyan. (Beatriz Macedo & Carol Salgado. (2007). Educación Ambiental y educación para el desarrollo sostenible en América Latina. OREAL C – UNESCO).

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