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01 Julio

Grandes empresarios o cínicos desfalcadores

Escrito por  LIBARDO GOMEZ SANCHEZ

 

En días de fiestas y futbol pareciera que la vida es un fandango, muchos transitoriamente logran en medio del bullicio, el licor y las viandas que se preparan, sean fiadas o adquiridas con la tarjeta de crédito, olvidar las afujías de la falta de empleo, el negocio en quiebra y mil dificultades mas, que se derivan de vivir en un país que no ofrece oportunidades a la mayoría, pero que sin duda  es un paraíso para los desfalcadores del erario.

El pasado 15 de enero del presente año se sanciono la ley 1882 “POR LA CUAL SE ADICIONAN, MODIFICAN Y DICTAN DISPOSICIONES ORIENTADAS A FORTALECER LA CONTRATACIÓN  PÚBLICA EN COLOMBIA, LA LEY DE INFRAESTRUCTURA Y SE DICTAN OTRAS DISPOSICIONES.” ,  en su artículo 20, modifica el artículo 32 de la ley 1508 de 2012, que se refiere a la terminación anticipada de los contratos que se desarrollan por la modalidad de Asociación Público Privada, en su parágrafo 1 establece que: “en la liquidación se deberá reconocer el valor actualizado de los costos, las inversiones y los gastos, ejecutados por el contratista, incluyendo los intereses, menos la remuneración y los pagos recibidos por el contratista en virtud del cumplimiento del objeto contractual” por supuesto actualizando los pesos con el IPC e incluyendo entre los criterios para el reconocimiento los costos “asociados a los contratos de crédito, leasing financiero o a la terminación de contratos de derivados de cobertura financiera del proyecto”.

Amparados en esta galimatías legal, aprobada por las mayorías uribistas y santistas del gobierno que termina, el Consorcio Rutas del Sol 2 que conforman Odebrech y Corficolombia, es decir Luis Carlos Sarmiento Angulo reclaman al Estado 3.61 billones de pesos  de los cuales adeudan a los bancos (varios del grupo Aval) 1.94 billones, lo que les representa una diferencia a favor de 1.67 billones, su utilidad luego de invertir tan solo trescientos mil millones como capital inicial, la bicoca de 1.37 billones de utilidad, a pesar de la confesión de sobornos millonarios para la adjudicación de la obra en condiciones leoninas que lesionan el patrimonio público.

Mientras millones de Colombianos se parten la espalda en trabajos propios o contratados, desafiando condiciones y normas que les hacen la vida un infierno, tributan a diario para que las arcas del Estado  permanezcan provisionadas para los negocios de los bandidos de cuello blanco que fingen como grandes empresarios, pero que no alcanzan a ser más que parásitos bien apadrinados.

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