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14 Junio

Voto por Gustavo Petro

Escrito por  DIÓGENES DÍAZ CARABALÍ

 

En mis seis décadas de existencia no conozco la paz. Apenas unos días tan pronto se firmaron los acuerdos con las FARC, que el estado ha incumplido peligrosamente obligando a los insurgentes a regresar a sus actividades anteriores, aún a costa de vivir del narcotráfico y la minería ilegal. Puedo decir que he vivido la guerra y sus consecuencias de manera directa, he visto morir familiares muy cercanos y muy allegados amigos. He visto encarcelar vecinos, hermanos, parientes. Ví como asesinaban personas de gran estima por el simple delito de dedicarse a servir a sus comunidades. Ví como la guerrilla secuestraba y mataba niños y jóvenes, mujeres y hombres humildes; y vi cómo los grupos paramilitares masacraban a personas indefensas, los desplazaban o los dejaban en la ruina. Vi también a madres y padres doloridos porque sus hijos aparecieron como guerrilleros muertos en combate, cuando apenas eran jóvenes que buscaban futuro; salían a la calle a encontrarse con amigos o iban de paseo con sus compañeros.

Fui testigo de muchos campesinos humildes expropiados por el gobierno Uribe en El Quimbo, los he encontrado en la miseria más crasa, deambulando por los pueblos del Huila porque el dinero que supuestamente el Estado pagó por sus predios a duras penas alcanzó para unos cuantos días de supervivencia. Fui testigo del dinero repartido en forma exorbitada por el gobierno Uribe a los ricos de este país por el programa “Agro-ingreso seguro”, mientras miles y miles de nuestros campesinos sobreviven en la más crasa miseria, no cuentan con acceso al crédito, carecen de vías de comunicación, no tienen cómo poner sus productos en el mercado, sus casas son en piso de tierra, sus techos de hojas de caña, cocinan con leña y nunca en su vida han tomado un solo vaso de agua potable.

Pero además, a estos gobiernos, no les ha interesado ni diversificar la productividad, ni el uso de las potencialidades energéticas. Como todo lo atan a la corrupción, y su posición en contra de los más pobres, los monocultivos son sus predilecciones para contar con mano de obra barata sin importarles el daño ecológico que causan a la tierra, al agua, a la flora y a la fauna, contando con que cuentan con medios de difusión para mostrar que lo que hacen es una panacea, es el desarrollo. Tienen a las empresas oficiales como la caja menor de sus ambiciones políticas, caso Ecopetrol, y cuando es de su antojo las venden a cualquier precio diciendo que son improductivas. En los cuatro años de pastrana, los 8 años de Uribe y los 15 años de Santos no han creado un solo cupo en la universidad, son los mismos cupos de cuando la población era la mitad de hoy.

Y existen muchas más razones, el manejo de la salud, por ejemplo, para tomar la decisión de Votar por el candidato de la Colombia Humana, Gustavo Petro: porque plantea un salto hacia adelante en una construcción de país con equidad, con inclusión, con paz; porque ve el futuro del país en la riqueza de sus potencialidades. El otro, es un reversazo al abismo, sería devolvernos a los inicios del siglo pasado, sería revivir causas tangibles de la violencia, y regresar a la experiencia que ya viví y que ha sido desastrosa. 

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