All for Joomla All for Webmasters
26 Febrero

Aceptar los resultados

Escrito por  DIOGENES DIAZ CARABALÍ

 

El problema de descalificar candidatos, de creer que solo nuestra posición es valedera, crea un antecedente nefasto para la debilitada democracia de nuestro país, que puede dar al traste con ella. El primer acuerdo, fundamental e inevitable, en nuestra democracia, es aceptar el veredicto de las urnas. Un principio que se hace necesario recordar en un ambiente tan polarizado como el que se presenta en la actualidad para las próximas elecciones. Porque si no aceptamos el fallo de la soberanía popular, entramos en un espacio de anarquía que conlleva al uso de la fuerza para imponer ideas, y, eso, a nosotros, los colombianos, nos ha tocado mucha sangre y, nos sigue costando. No es sino mirar las cifras de víctimas en los sesenta años de conflicto armado, los doscientos y tantos líderes sociales asesinados desde la firma de los acuerdos con las FARC.

Desde luego debe ser un acuerdo tácito para quienes se someten al juego democrático, que los candidatos deberían ratificar, ponerlo por escrito y de paso impedir que desde un bando no haya agresión a otro, pero también que la guerra sucia se convierta en delito penal, de allí que es nefasta la utilización de métodos goebbelsianos, practicados por el publicista venezolano J.J. Rendón, que se basa en el desprestigio de los oponentes a través de la mentira, la cizaña y la calumnia. Desde esa perspectiva propagandista es imposible reconocer la democracia y el triunfo del oponente, lo mismo que se presenta la pérdida de la credibilidad de la oposición en su papel de crítica y control político a quien resulte elegido.

Se hace imperativo reconocer, en política, que hay posturas, miradas diferentes del entorno social. Porque si pensamos con absolutismo, que nuestras posiciones son insalvables, y que el mundo se termina si nuestras ideas no se imponen, pues la Democracia, el mejor sistema que la humanidad ha inventado, simple y llanamente, desaparece. El político puede estar convencido de sus tesis, pero debe valorar el juego de la política y la existencia de los contrarios, que desde luego también tienen la razón. Y, si, no, terminaríamos matándonos, que es lo que menos quiere la democracia. Ella lo que busca, en fundamento, es la coexistencia, de lo contrario llegaríamos al absolutismo de izquierda o de derecha, tan nefastos ambos, que la humanidad conoce con claros antecedentes.

Lo mejor que puede ocurrir en los estados modernos, es que venza quien el pueblo considera su mejor alternativa. Son los pueblos quienes fraguan su destino, y ese principio debe estar por encima de los intereses personales o grupales. Que la sociedad construya y fortalezca sus valores democráticos para que no caiga en dictaduras que criminalizan sus formas de gobierno y convierten al Estado en enemigo número uno del estamento social. Cuando eso ocurre, el recorrido es largo, nefasto. Otra cosa importante a tener en cuenta como principio es que la democracia se construye a diario, se enriquece, se amplía o se restringe, dependiendo de cómo los ciudadanos la defiendan como institucionalidad. Y Una cosa importante: los mesías no existen en democracia; existen las organizaciones políticas, que sustentan esa democracia. Ahí verán si nos seguimos insultando por política, o nos respetamos en la diferencia, con las debidas consecuencias.

Visto 89 veces
Valora este artículo
(0 votos)

Deja un comentario

Su opinión
Escriba su comentario

Calendario

« Junio 2018 »
Lun Mar Mier Jue Vie Sáb Dom
        1 2 3
4 5 6 7 8 9 10
11 12 13 14 15 16 17
18 19 20 21 22 23 24
25 26 27 28 29 30