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17 Enero

Hacinamiento y desempleo

Escrito por  MIGUEL RODRIGUEZ HORTÚA

 

Tener casa propia no es riqueza, pero no tenerla es mucha pobreza. Es un dicho popular que refleja una realidad. Es que el sueño de cada ser humano en uso de razón es tener un lugar propio donde albergarse, que le permita tener privacidad y estar protegido.

En el gobierno de Belisario Betancur se puso en marcha el modelo de vivienda impulsado desde la presidencia de la república, que le permitió a cientos de miles de familias pobres adquirir casa barata y de manera fácil, al no ser exigida la difícil cuota inicial, cuando de familias de escasos recursos económicos se trata.

El modelo de vivienda de Belisario fue todo un éxito, pues además de su bajo costo, las familias beneficiadas se enamoraron de su casa, en razón que allí cada una de ellas puso una gran dosis de sacrificio físico para su construcción, que les despertó un inmenso sentido de pertenencia.

En el gobierno de Santos se han construido gigantescos conjuntos habitacionales, mas con ánimo electorero, que pensando en resolver el problema de pobreza absoluta. Primero: reelección de Santos. Segundo: campaña de Vargas Lleras a la presidencia. Estas áreas habitacionales están alimentadas por desplazados por la violencia rural y por familias en estado de extrema pobreza. No basta con resolver el problema de vivienda a quienes viven en pobreza absoluta. Estos programas para que sean sostenibles adicionalmente deben tener unos componentes que garanticen a sus beneficiarios acceso a las oportunidades de capacitación académica y técnica para el empleo.

Los grandes complejos habitacionales deben realizarse ligados a zonas industriales y comerciales que oferten empleo para mano de obra calificada y no calificada, tener su propio colegio técnico y su escuela industrial para adultos, que le permita a hombres y mujeres desde la infancia capacitarse en áreas para la productividad y competitividad, para aprovechar la oferta laboral calificada, mas sus propios espacios de recreación para niños y adultos, y como complemento para el emprendimiento familiar, contar con locales propios de comercio, producción de alimentos y servicios de demanda local.

Los grandes proyectos habitacionales para los estratos bajos ubicados en zonas pobres, alejados de los centros de generación de empleo, son insostenibles y susceptibles a la proliferación de bandas delincuenciales, en razón a la carencia de oportunidades.

La politiquería, la corrupción estatal y la falta de visión de alcaldes y gobernadores, antes que resolver el problema, en muchos casos lo han empeorado.

 

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