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28 Diciembre

Saavedra, tuertos y entuertos

Escrito por  EDGAR ARTUNDUAGA SANCHEZ

Bizca es una persona que padece estrabismo, que parece mirar al vecino cuando usted lo tiene al frente. Distinto al tuerto, que no ve por un ojo, porque se le desprendió la retina o porque perdió la visión por otra causa (tal vez una orqueta).

Según el diccionario, bizco es sinónimo de torcido. Y torcido, en el lenguaje coloquial de los colombianos, es corrupto, bandido, hampón.

Sobre Armando Saavedra, actual jefe de planeación del Huila (compinche de los González Villa) pienso que es bizco, o quizá tuerto (nunca lo he visto de cerca, sólo en fotos), pero tengo claro que es torcido y todos los sinónimos de bribón. Y no son pocos los entuertos en que se ha metido para robarnos a todos los huilenses. Su mirada es una cuando se trata de atracar los presupuestos oficiales.

Sólo un caso para no aburrirlos en medio de las fiestas de diciembre: Armando Saavedra y su hermana, Alicia, fueron dueños del 75 por ciento del contrato de alimentos escolares de principios de año, por una cuantía de $56 mil millones.

Y podrían serlo del vigente y del que se está por firmar para el próximo año, que se han negado a suscribir María del Carmen Jiménez (acaba de renunciar, asqueada por la corrupción) y otros secretarios nombrados por el gobernador para devorarse la jugosa partida, mientras arrodillan de hambre a miles de niños

En una grabación que tengo en mi poder, Eugenio Enrique Cuello González, responsable del contrato en referencia, le dice exasperado a varios campesinos que le cobran por alimentos entregados y otros podridos: “hablen con Alicia Saavedra, porque ella y su hermano son dueños del 75 por ciento del contrato”.

Cuello plantea que ellos (conocidos como los costeños) sólo pusieron el nombre y la empresa para ganarse el otro 25 por ciento. Algo falló, no se firmó la póliza, y las raciones solicitadas no se pagaron a una veintena de pequeños proveedores que han venido suplicando a la gobernación que compense sus pérdidas.

Dos personajes –cercanos al gobernador y al tuerto (o bizco?) Saavedra entraron a mediar para aplacar a los afectados. El diputado Armando Acuña los llevó a hablar con el secretario jurídico José Nelson Polanía, que hábilmente les pidió toda la documentación original, con la promesa de pagarles en breve.

Cándidamente entregaron todo y Polanía niega haber recibido nada, afirman Luis Jaime Sánchez (c.c. 12.197.035) y Fáiber Acuña (cc 12.258.031), dos de los muchos afectados, que tienen –ellos y yo- toda la documentación que compromete al tuerto en sus entuertos, a su hermana y a Polanía, secuaz de González Villa en muchos atracos a lo público.

Entre tanto, Alexander Castillo, el representante legal de la Unión Temporal en referencia, apenas atina a decirle a los proveedores que él sólo puso la firma. Y en efecto, por lo que me dicen, es apenas un firmón.

El cerebro de todo es Saavedra, bizco o tuero. Los ciegos somos los demás.

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