All for Joomla All for Webmasters
02 Diciembre

La ley de Innovación Agropecuaria

Escrito por  FLORA PERDOMO ANDRADE

Solamente el 12.5% de pequeños predios en Colombia tienen asistencia técnica, más del 80% no la tienen y eso es absolutamente grave porque si queremos un país que progrese en el tema agropecuario para que sea competitivo, productivo, que tenga excedentes de exportación y de intercambio internacional, tenemos que tecnificarlo, no solamente porque lo establecen los acuerdos de La Habana, sino porque es una necesidad de los agricultores de nuestro país.

Es una necesidad que Colombia cuente con un instrumento que articule todos los esfuerzos regionales, locales, públicos y privados para tecnificar el campo, para extender los conocimientos científicos a esta área y que los campesinos tengan formación agropecuaria, en fin, es un tema bastante estratégico para el desarrollo del país y queremos hoy ante la crisis del sector minero y de hidrocarburos a nivel internacional recuperando la inversión industrial y la comercialización del campo.

Sistema de Innovación Agropecuaria: un proyecto necesario con algunos pasos en falso.

El gobierno nacional presentó al Congreso de la República un ambicioso proyecto de ley que crea el Sistema Nacional de Innovación Agropecuaria el cual, por sus alcances, no tiene antecedentes en el país. El proyecto de ley busca integrar la innovación agropecuaria con la asistencia técnica, la extensión, la formación y capacitación y la gestión del conocimiento. Actualmente, estos aspectos del quehacer científico y técnico se caracterizan por su debilidad y por su mutua desconexión.

El último censo nacional agropecuario ilustra claramente el rezago tecnológico en el sector agropecuario y rural: tan solo el 10 por ciento de los productores acceden a la asistencia técnica y menos de una quinta parte se apoyan para sus labores en maquinaria y en riego.

Si bien la urgencia de cerrar la brecha tecnológica justifica ampliamente un proyecto de tan elevado alcance en un momento propicio como el actual, (cuando surge la posibilidad de invertir recursos que antes se destinaban al conflicto en regiones tradicionalmente abandonadas), no puede el apremio del “fast-track” opacar sus posibilidades, sin embargo, los logros de este proyecto de gran envergadura pueden frustrarse por sencillas pero esenciales omisiones.

Para el presidente de UNAGA, Ricardo Sánchez Rondón, la primera omisión del proyecto de ley es la ausencia de los productores como agentes activos y gestores en los órganos directivos del sistema nacional de innovación agropecuaria, “mientras el estado colombiano promueve la participación del sector privado en la dirección de la ciencia y la tecnología nacional, el proyecto de ley que comentamos no contempla ni siquiera un representante de los productores ni del sector privado en el Consejo Superior del Sistema de Innovación: todos los representantes corresponden exclusivamente al sector público”, asegura Sánchez Rondón.

“Este olvido proviene de la insuficiencia del marco teórico que sustenta la ley: todos los casos relevantes de innovación agropecuaria y de alto impacto a nivel nacional tienen como agentes activos a los productores, no solo como beneficiarios, sino como gestores, además del caso histórico del café en Colombia, están los de palma, flores, azúcar y más recientemente los de hortalizas y frutas, arroz y el cacao”, advierte el presidente de UNAGA.

 La intervención directa de los gremios de estos productos para definir las innovaciones requeridas y el aporte financiero, complementario al aporte del estado, mediante los fondos parafiscales, fueron claves en la gestación y difusión de las innovaciones.

Las experiencias internacionales muestran algo semejante: basta traer a colación el caso reciente del Perú, cuyo sector agropecuario ha tenido grandes innovaciones agrícolas gracias a la gestión de los empresarios y gremios del sector agropecuario.

 Para el presidente de UNAGA, una segunda omisión, componente imprescindible en la modernización tecnológica del sector agropecuario es el que representa a la infraestructura público-privada (vías, riego, frío, acopio, transporte, almacenamiento) de procesamiento, y en el montaje de sistemas para el mejoramiento en la sanidad e inocuidad: tampoco están suficientemente representados en los órganos de gobierno del sistema de ciencia y tecnología propuesto.

Frente a estas dos omisiones anotadas, existen otras igual de impactantes en un proyecto de ley que en últimas, busca generar herramientas para mejorar la productividad, competitividad y sostenibilidad del sector agropecuario colombiano, algunas adicionales son:

1. La falta de definición de líneas o campos estratégicos para el sector agropecuario para la próxima década en el proyecto de ley, pese a que el Plan Estratégico o PECTIA fue entregado en Septiembre del 2016; desafíos urgentes como el cambio climático, el desarrollo institucional rural post-conflicto, el envejecimiento de la población rural, la necesidad de preservar la biodiversidad y de la sostenibilidad ambiental y la enorme variabilidad de la productividad agropecuaria son temas urgentes y compartidos por todos los sectores productivos.

2. La subvaloración de uno de los aspectos estratégicos del proyecto como es la transferencia de tecnología, paso necesario entre la innovación y la adopción.

 3. La mínima importancia atribuida a la interacción público-privada, la cual es necesaria desde la identificación hasta la ejecución y evaluación y el no contemplar mecanismos para fortalecer la inversión en innovación y transferencia, más aún si se tienen en cuenta los mayores recursos que habrán de llegar en asistencia técnica de ser aprobada la ley.

Visto 44 veces
Valora este artículo
(0 votos)

Deja un comentario

Su opinión
Escriba su comentario