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04 Junio

Odalis teje la vida con los dedos de los pies

Escrito por  DE LA UNIDAD DE VICTIMAS
Odalis Morales Velásquez es una indígena zenú, de Córdoba, convencida de que la discapacidad es mental y no física. Nació sin brazos y elabora artículos en caña flecha con sus pies para sostener a su familia.

Cuando Odalis Morales Velásquez tenía 6 años recibió las primeras lecciones de su mamá y su abuela sobre el tejido en caña flecha: aprendió a hacer ribetes (bordes reforzados) para diversos artículos. Han pasado cerca de 40 años y ella ya es una experta que elabora sombreros vueltiaos, pulseras, bolsos, y mucho más.

A simple vista, su historia no parece novedosa pues en la cultura zenú del departamento de Córdoba es normal la transmisión de los saberes tradicionales de una generación a otra; solo que Odalis nació sin brazos y teje con los dedos de los pies.

Entrelaza y cruza fibras de caña flecha de distinto grosor con sus pies. Entre los dedos gordo y  segundo pasa las hebras con un cuidado y una paciencia que impresiona y, poco a poco, evitando cortarse, le va dando forma al artículo que le hayan pedido.

Con la venta de esos productos y una fuerza interior que sobrepasa todo obstáculo, ha mantenido a su mamá y sacado adelante a sus dos hijos, hoy de 20 y 8 años.

Tuvo que irse hace 25 años del resguardo zenú ubicado en San Andrés de Sotavento, Córdoba, cuando un grupo de paramilitares, que disputaba el terreno con un grupo guerrillero, le quitó la vida a su padre, a su hermano mayor y les arrebató a ella y a su mamá la finca en la que vivían. “Quedamos en la calle”, cuenta.

Hace 11 años vive en Bogotá y se declara tranquila y feliz. Dice tener solo un sueño: “tener una vivienda digna, que el Estado me ayude con eso”.

Expuso y vendió sus productos en un stand de la Feria de Emprendimiento organizada por la Unidad para las Víctimas y la empresa privada Terpel en Bogotá, en desarrollo de una estrategia que se basa en alianzas público privadas, en beneficio de las víctimas del conflicto armado.

Sentada en una silla, ubica ambos pies sobre la mesa en la que organizó manillas, collares, aretes, anillos, billeteras... Con esa posición de trabajo, empieza a tejer un cinturón. “Me gano el pan de cada día con mis pies”, manifiesta sonriente.

Hoy, Odalis es una microempresaria que ha recibido pedidos hasta de cuatro millones de pesos y para cumplir esos compromisos, les da empleo a otros familiares. “Cuando era niña pensé que esto sería pasajero, jamás pensé que llegaría a grandes exposiciones”, afirma. Con sus productos, ha representado en diferentes exposiciones y ferias a la Unidad para las Víctimas.

Mientras se deja tomar fotos y responde preguntas, saluda a otras personas levantando un poco la pierna y moviendo de lado a lado el pie derecho varias veces; pocos minutos después hace una seña con el mismo miembro inferior para que la esperen un momento.

Lo suyo es tejer, pero no solo productos en caña flecha, en realidad ha tejido toda su vida con los dedos de sus pies. Por eso se lanza a decir, antes de atender a un nuevo cliente en la feria: “Y un mensaje para la juventud: que la discapacidad es mental, más no física”.

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