Miércoles, 02 Octubre 2019 00:00 Escrito por
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Le atribuyen al demonio todos los defectos. El peor: la mentira; dice la biblia que el demonio es mentiroso desde el principio, de tal gravedad, porque a la mentira se le atribuye haber llevado a la humanidad a la perdición, a la condenación eterna. La mentira es uno de los siete pecados capitales en el concepto católico, en la moral cristiana, pero también la mentira es condenada como grave en todos los credos, incluso entre los ateos trae como consecuencia la pérdida de la confianza.

 

Este mal abominable parece sufrirlo el Presidente de la República y su círculo cercano: han mentido cuando el referendo por la paz; han mentido en las elecciones presidenciales contra los candidatos rivales; han mentido contra el contenido de los acuerdos con FARC; mintió con su Hoja de Vida asegurando haber cursado un doctorado en Harvard; su amigo, el Senador Macías, ha mentido sobre sus estudios de bachiller y profesionales, y no se cansan de mentir…

 

Pero el colmo de todas las mentiras es su discurso ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, un foro al que acuden todos los países; el único espacio respetable donde se ventilan los problemas globales que aquejan a la humanidad, cuidado con esmero porque parece el único sitio donde los países se sientan en igualdad de condiciones a ventilar los conflictos, a propender por la paz del mundo. Lógico que en este espacio no se puede ir a mentir, y allí lo hizo el presidente Duque, para redondear su vida de mentira, para vergüenza nacional.

 

Y como el problema del mentiroso es que trata de tapar su mentira acudiendo con otras mentiras, cualquier explicación dada es otra sarta de mentiras, o por lo menos explicaciones que nadie va a creer. Se afecta por lo tanto la credibilidad internacional, y no hay manera de guardar las apariencias, a todos nos somete a la burla, a la risa, a la maledicencia, no tendríamos ningún derecho a disentir. Quedamos como el peor país del mundo, un chiste que nos va costar muy caro.

 

Lo normal en un escándalo de tal magnitud es que el presidente renuncie. Que caiga todo aquel que lo llevó a tan tremenda mentira, o que si a tanto llega su incapacidad, que se dedique a cantar vallenatos, al parecer lo único que sabe.

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