Domingo, 07 Julio 2019 00:00 Escrito por
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Acaba de realizarse la  tradicional  celebración del Festival del Bambuco, un evento que compromete a Neiva y al Huila de desde hace 58 años. El del presente año, como  todos los demás, una vez culminó, ha venido siendo  objeto de  diversos  comentarios, a  favor y en contra,   sobre la forma como se cumplieron sus  objetivos, tanto culturales  como económicos,  dependiendo de las  visiones e intereses de cada quien, lo cual deja ver  la necesidad y la importancia de que al finalizar cada festival, se haga  un estudio de  evaluación, lo más objetivo  posible, sobre sus resultados y se  dé a conocer.

Para algunos, lo esencial del festival es la  promoción de la cultura  regional y andina a través del baile del Sanjuanero huilense a cargo de las reinas, así como de las demás costumbres que derivan de las tradiciones musicales, gastronómicas, vestimenta y otras,   que  han caracterizado al territorio huilense  desde el siglo XVIII.

Para otros, lo esencial son los  resultados  económicos obtenidos y en lo cual juega mucho la  presencia de turistas y visitantes, quienes a través del sistema  hotelero, compras en el comercio y, compras en las ferias y exposiciones, el uso de restaurantes, el transporte, la  recreación, etc. fortalecen los  ingresos de las personas por los  servicios que han prestados.

En el caso del anterior   festival, a muchos nos llamó la atención tanto la calidad de los  productos artesanales y  productos mercantiles ofrecidos en las ferias que se realizaron en el marco de su realización. Particularmente la feria  artesanal, en la que los artesanos huilenses mostraron  su gran creatividad en la elaboración de artículos para la oferta a sus visitantes. En  bastantes   de ellos se vio cómo  ya se  está interpretando el cambio de  mentalidad que  requiere la  humanidad en relación con la necesidad  de enfrentar la crisis ambiental a la que el mundo estará  abocado en pocos años, sino se modifican las  costumbres del consumo familiar.  Sustituir,  por ejemplo,  las bolsas de plástico  para hacer mercado, por los  canastos de  bejuco, como se hacía  antes.es algo importante de resaltar.

El Festival  requiere, además, un análisis y de los  elementos  sociológicos y antropológicos las  que lo alimentan. Para algunos, el festival de los últimos  tiempos, ya poco es lo que  parece a los  festivales que se hicieron en la década de los años  sesenta del  siglo pasado en los cuales en el tiple, la guitarra y el requinto era lo que lo caracterizaba, como dicen los  estudiosos de la historia urbana y rural del Huila, lo cual  quiere decir que los  festivales de estos  tiempos, no conservan las  tradiciones de otros  tiempos.

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