Domingo, 14 Abril 2019 00:00 Escrito por
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Esos indios, Señora Paloma Valencia, son los aborígenes de estas tierras, nadie sabe cómo llegaron, a lo mejor siempre estuvieron aquí. Son Esos Indios que sus tatarabuelos esclavizaron en la Encomienda, a ellos sus antepasados les quisieron imponer una cultura, una fe, una manera de comportarse, pero resistieron. Fueron a ellos que ustedes arrinconaron en las cimas de los páramos, les usurparon sus tierras, su dignidad, su cosmogonía, los llevaron a la extinción. Pero ellos resistieron.

Esos Indios, señora Paloma Valencia, no fueron causa de inspiración de su bisabuelo, el poeta que odiaba sus maneras y admiraba las jorobas de los camellos, en lo único que se parecían a los gigantes animales era en sus cervices. Ustedes se adueñaron inmisericordes de los valles, de las mesetas, de los altiplanos. A esos Indios ustedes los cazaron como animales; pensaban que no tenían alma, signo para poderlos acabar, para que fueran alimento de las fieras y sus perros. Esos Indios que ustedes maltrataron, señora Paloma Valencia, son seres humanos, no son terratenientes, viven en la miseria más horrible por culpa de haber sido los vencidos en una guerra que ellos no iniciaron.

Les robaron su lenguaje, su arte milenario, su ciencia. Les hicieron creer que eran hijos del demonio, los conjuraron con la cruz injusta que ustedes les impusieron con odio contumaz, con vergüenza total por su existencia. Señora Paloma Valencia: por desgracia usted desciende de manera directa de unos asesinos, o ¿no recuerda que su abuelo mandó bombardear a humildes campesinos en Marquetália, Guayaberos, Rio Chiquito para dar inicio a las FARC y una guerra que aún no termina? Si hubiera un juicio histórico su abuelo merecería la pena capital. El único que se salva de su familia es el sabio y maestro Álvaro Pio, alguien que en acto de reivindicación devolvió sus tierras heredadas a los indios pensando en justicia que les pertenecía. ¡Qué gran ejemplo de justicia el de su tío abuelo! En algo resarció el cúmulo de actividades criminales de su familia.

Claro, señora Paloma Valencia, usted no es consciente del daño centenario que ha causado su familia. Claro, señora Paloma Valencia, su fe impide justificarse porque cree que la fe se impone con la espada. Usted cree que el diabólico comportamiento de Esos Indios hay que quemarlo en la hoguera, o que se vayan al infierno por su propia ignorancia porque ignorantes los califica usted, porque salvajes los califica usted, porque animales los califica usted. Su descabellada idea de dividir al Cauca para crear un paraíso blanco, igual que el disfraz blanco de su ciudad, es la aberración más profunda de una persona que piensa y añora los viejos tiempos de cacería a los indios con mastines con que su tatarabuelo se divertía, desmembrándolos, buscándoles el alma en sus entrañas. Mejor dicho, señora Paloma Valencia, sus antecedentes no le permiten opinar sobre el conflicto de tierra en el Cauca, un acto de injusticia fomentado y cimentado en su familia, que transcurridos más de 500 años no hemos sido capaces de resolver.

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