Miércoles, 27 Marzo 2019 00:00
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Prudencia y equilibrio parecen ser las cualidades más importantes que debe tener un gobernante. Así lo plantea Aristóteles, dos aspectos que no atienden a una técnica (tecné), más bien a un atributo (ergón), algo que fue corrompido por Nicolás Maquiavelo (1469-1527. Italiano, considerado padre de la Ciencia Política moderna) quien quiso instruir a los príncipes en el arte de gobernar como éxito particular del gobernante, sin tomar en cuenta las necesidades, las contradicciones, las aspiraciones de la inmensa mayoría de la población.

En el fondo son cualidades sostenidas desde Salomón (“Da, pues, a tu siervo corazón entendido para juzgar a tu pueblo, y para discernir entre lo bueno y lo malo; porque ¿quién podrá gobernar este tu pueblo tan grande? Y agradó delante del Señor que Salomón pidiese esto”. 1R 9-10), porque ¿qué da la prudencia, sino la sabiduría; y que da la justicia, sino el equilibrio? Cuando estas dos cualidades se divorcian el buen gobernante da espacio a la maldad, a la perversidad.

Desde oriente Confucio instruye sobre las cualidades de un buen gobernante. Dice: “para gobernar un reino primero se debía gobernar bien a la propia familia, y para gobernar a la propia familia primero se debe gobernar a uno mismo, pero para gobernarse a uno mismo, primero se debe poner en rectitud nuestras pasiones, miedos y conducta, porque son nuestras acciones y no nuestras palabras las que nos definen.” Y agrega: “uno se da cuenta cuándo un gobernante (él le llama príncipe) es virtuoso o no, por sus acciones, no por sus palabras, de manera que si nombra a un ministro conocido por su perversidad, quiere decir que ese príncipe es también perverso. De igual modo, si nombra a un ministro conocido por su virtud, entonces ese príncipe es también virtuoso.” (Analectas).

Bueno, otros llaman a estas cualidades “Sabiduría”, que deben gobernar el alma del gobernante, según Cervantes, al referirse al decálogo entregado a Sancho Panza por don Quijote para el buen gobierno de la Insula en donde están inmersas las cualidades de un buen gobernante: 1. “Temer a Dios; porque en el temerle está la sabiduría...” 2.  “Poner los ojos en quien eres, procurando conocerte a ti mismo...” 3.  “Haz gala de la humildad de tu linaje...” 4.  “tomas por medio a la virtud. 5.  “Hallen en ti más compasión las lágrimas del pobre. 6. “Si doblares la vara de la justicia, sea con el peso de la misericordia…” 7.  “Si una mujer hermosa te pide justicia, quita los ojos de sus lágrimas...” 8.  “Al que has de castigar con obras, no trates mal con palabras...” 9.  “Ante el culpado muéstrate piadoso y clemente...” 10. “Si estos preceptos y estas reglas sigues, Sancho, serán luengos tus días, tu fama será eterna, tus premios colmados, tu felicidad indecible; casarás tus hijos como quisieres; títulos tendrán ellos y tus nietos; vivirás en paz y beneplácito de las gentes, y, en los últimos pasos de la vida, te alcanzará el de la muerte en vejez suave y madura, y cerrarán tus ojos las tiernas y delicadas manos de tus terceros netezuelos. (M.C.S. El Quijote Cap. XLII (2ª parte)

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