Lunes, 18 Marzo 2019 00:00 Escrito por
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Muchos planes de desarrollo se han escrito a lo largo de los distintos gobiernos que hemos tenido, no muy diferentes los unos de los otros; si pretendiéramos buscar sus similitudes podríamos resumirlas en una sola: planes para el atraso y la dependencia extranjera. Si comparamos los propósitos de proyecto de país, que se imponen las naciones desarrolladas en relación con el nuestro, las diferencias son sustanciales; ellos privilegian el conocimiento, la industria y la agricultura, todo aquello que implique agregar valor y produzca mucha riqueza, pues solo con ella es posible atender adecuadamente las necesidades básicas de sus pueblos y mantener un nivel adecuado de vida; por el contrario nuestro gobierno prefiere concentrar la viabilidad de la nación en la extracción de los recursos finitos con que nos proveyó la naturaleza, incluso destruyéndola y además se empecina en entregar en bandeja de plata nuestro mercado a la voracidad de las multinacionales, a cambio de las migajas que reparten entre los contados intermediarios de sus negocios, liquidando todo intento por construir desarrollo autónomo del empresariado nacional.

El Plan de Duque no es la excepción, buena parte responde a lo escrito en el gobierno Santos, como este a su vez lo copio de Uribe y así sucesivamente; sin embargo, el ultimo siempre resulta peor que el anterior; particularmente el que se tramita en el congreso confirma los compromisos con el capital financiero y las multinacionales mineras; muy poco por decir que nada para el agro y la industria; en salud mayor concentración de los recursos públicos en las EPS, sacrificando la red estatal;  distracción con la economía naranja que al final terminara mejorando las condiciones para las empresas transnacionales del espectáculo, las propietarias del copyright que dispondrán de los saberes, tradiciones  y culturas  populares como otra mercancía a la que se le exprimen dividendos; hasta una reforma pensional velada, aparece expropiando el ahorro de quienes coticen en el sistema pero no logren la pensión; propósitos del anterior gobierno que no alcanzo a cumplir.

Dada la similitud que se observa entre el gobierno anterior y el de ahora, Duque opta por la vieja estrategia Uribista, atizar el rencor que las acciones de la guerrilla provocaron entre muchos colombianos, guardando cuidado de ocultar las del paramilitarismo, para polarizar nuevamente a la población y aprovechar la división con fines electorales; es el propósito de las objeciones a la JEP. Si el país finalmente comprendiera que entre ellos no existen diferencias ideológicas sino de negocios, seguramente optaría por nuevos liderazgos.

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