Miércoles, 17 Febrero 2021 01:14 Escrito por GABRIEL CALDERON MOLINA
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Los relatos de Calderón: El almuerzo de tortuga en el Caquetá

 

Escribo hoy sobre una experiencia tremenda que me tocó vivir en el Caquetá, en 1974, siendo Director Regional del ICBF. En esa época mis responsabilidades como director cubrían también ese Departamento.

En marzo de dicho año programé un recorrido por San Vicente del Caquán y la ribera de ese río hasta Cartagena del Chairá, en ese tiempo un pequeño poblado que no era municipio, con el fin definir las modalidades de la presencia en esa zona del Instituto.

Tomé un vuelo de TAO en Neiva que me llevó directamente a San Vicente en donde me esperaba, el doctor Víctor Valencia, jefe del programa PINA en el Caquetá con dos o tres más funcionarios de ese programa. Me recibió el Alcalde con quien se convino una reunión con su equipo de gobierno y algunos concejales al día siguiente por la tarde.

Como las 11 a.m. partimos para Cartagena del Chairá en una pequeña embarcación a motor con la idea de almorzar en el recorrido en un restaurante rural en la ribera izquierda del río. Unas dos horas y media llegamos al sitio. El almuerzo constaba de un caldo en una tasa gran tamaño, además arroz, plátano, etc. Dentro del caldo venía una tortuga cocinada, de las mismas que habíamos visto en el recorrido por el río Caguán y que cuando uno se acercaba se lanzaban al agua. Me pareció terrible que se nos ofreciera ese animal como almuerzo, no solo porque jamás había pasado por mi mente que las tortugas se utilizaran como plato de comida, sino porque el sabor de ese caldo me pareció horrible. Me comí lo demás con una gaseosa. Al final le expresé mi inconformidad a quienes nos atendían, no solo por el caldo en sí, sino por sacrificar como alimento a las tortuguitas de ese río. No respondieron nada. Los demás que iban conmigo, todos menos el motorista, rechazaron también ese plato.

Como a las 3.00 pm llegamos a Cartagena del Chairá. El paisaje era hermoso a lo largo el río. Nos instalamos en un pequeño hotel y luego contactamos el Inspector de Policía, entonces un pequeño poblado por que no era todavía municipio. Convinimos que al día siguiente nos reuniríamos a las 8.00 a.m. con él y la presencia de algunos dirigentes comunales.

Cuando llegó la noche nos trasladamos a un estadero que estaba como a 80 metros del sitio de desembarque para comer algo e intercambiar impresiones del recorrido. Cuando eran como las 7.00 pm nos sorprendió que al sitio comenzaran a llegar cientos de cangrejos a nuestros pies provenientes del río y recorrían los espacios cercanos. Nos explicaron que ese fenómeno ocurría todas las noches durante una hora y que después regresaban a las aguas del río. Al mismo tiempo nos dijeron que como a media noche, también todos los días, eran caracoles provenientes del río los que hacían un recorrido similar, pero que eran mucho más lentos al andar.

Jamás ninguno de quienes hacíamos ese recorrido por el río Caguán habíamos pensado que nos encontraríamos con ese fenómeno de la naturaleza. Después regresé a esa población por una segunda vez, para tratar de organizar algún servicio para la infancia y familia en esa zona tan alejada. No fue posible organizar nada por la indiferencia de sus habitantes quienes presentaban como disculpa sus labores finqueras de ganadería.

En San Vicente si fue posible y sé que el Hogar Infantil que se creó sigue funcionando. Jamás olvidaré lo del plato de tortuga ni los cangrejos que mostraban el vigor de la naturaleza caqueteña. No sé si ese fenómeno sigue todavía.

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