Sábado, 12 Diciembre 2020 09:14 Escrito por WILLIAM CALDERÓN ZULUAGA, EL BARQUERO
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La Barca de Calderón: ¿Y los médicos que?

Delfina Polo, se nos convirtió en la médica que simboliza la calle de la amargura en el olvidado y perseguido gremio regido por el Juramento Hipocrático, que solo pueden hacer  las personas que se gradúan en las carreras  de la medicina, cuyo contenido de carácter ético, los orienta en la práctica estricta de su profesión. 

¿A los médicos quien los ampara?

Después de observar el padecimiento que vive la profesional  Delfina  Polo , dado a conocer por Noticias Caracol TV de la mañana del viernes 11 de diciembre del 20 ,cabe preguntarse ¿y a estos apóstoles de la vida quien los protege?, son estos actores a quienes discriminan en los lugares donde habitan, en los sistemas masivos de transporte, que rechiflan en los centros comerciales  y que son REPUDIADOS  por una sociedad indolente, por los mismos que  requieren de sus servicios en caso de enfermedad. 

¿Y quién los protege? 

A los médicos,  y enfermeras , nadie  los protege, trabajan sin pausa las 24 horas del día,  en sus consultorios no tienen secretaria, tienen tiquetera , son esclavos del reglamento de trabajo impuesto por el tic tac de un reloj que contabiliza la duración de sus consultas, si tienen reposo deben mantener el teléfono prendido, hasta para dormir, pero esas horas nadie se las reconoce, no tienen póliza de vida, el famoso bono que les ofrecieron en estos tiempos de pandemia, no les llega, como lo relata la doctora Delfina Polo al periodismo reporteril de Noticias Caracol de la mañana.

Un SOS por los médicos

Las multinacionales de la salud son ajenas a la tasa de morbilidad que viven los médicos y enfermeras, quienes laboran como esclavos del mercado de la vida. Oprimidos por el tic tac del reloj que manejan sus interminables horas de trabajo, para beneficio de sus opresores los patronos, quienes no les reconocen ni el mínimo social a esa aplastante sobre carga laboral y  a la baja remuneración, para quienes sus ingresos rebajan de manera alarmante, mientras el incentivo económico disminuye, el número de horas va en aumento.

Pagan con su vida

Tienen que comprar de sus bolsillos hasta los tapabocas y guantes,  sus batas son sus chalecos salvavidas, los trabajadores de la salud le ponen el pecho a todo y pagan con su vida este doloroso sacrificio. Cuando enferman, ellos mismos pagan el costo de sus molestias, no los tienen asegurados,  al pasar a "mejor vida " los despiden con un aplauso y sus familias quedan en el más absoluto abandono, sin una póliza que responda por sus deudas y cuando salen con vida no les reconocen ni un peso por su incapacidad, más bien les rebajan su remuneración.

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