Lunes, 24 Septiembre 2018 00:00 Escrito por
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Sin lugar a dudas el hecho de la semana corrió por cuenta del debate de control político que el senador Robledo adelantó para exponer las razones por las cuales el recién nombrado ministro de hacienda,  Alberto Carrasquilla debe renunciar; innumerables analistas de los medios coinciden con esta exigencia, por la evidencia mostrada que prueba la lesión enorme sufrida por 117 municipios que adquirieron los bonos diseñados por Carrasquilla, quien previamente en su condición de ministro de estado aprobó una ley que hacía posible la estafa, pues a pesar de que la tasa y las condiciones de los créditos tomados sobrepasaban de manera negativa las de cualquier otra opción en el mercado de capitales de la época, la empresa que los asesoro y de la que es socio Carrasquilla, no tuvo recato alguno en recomendarlos.

Como precisa el Senador Robledo, es claro que la marrulla del ministro procuro darle visos de legalidad al asunto, por cuanto se encargo de aprobar normas que permitieran la operación, pero no es ético por cuanto sabía perfectamente cómo iba a terminar, se aseguro que no existiera ningún tipo de requisito ni control que pusiera dificultades en la operación de endeudamiento, ni se garantizara el correcto uso de los recursos.

El apoyo incondicional del presidente Duque y de las bancadas que apoyan su gestión, al ministro timador, certifican la naturaleza del gobierno que nos espera este cuatrienio; una mirada minuciosa al origen de cada uno de los jefes de cartera, entre los que se destaca el de Hacienda, solo nos puede conducir a una conclusión: se trata de un selecto grupo de funcionarios a la medida de las necesidades del capital financiero internacional, su tarea no es la de buscar solución a las apremiantes necesidades insatisfechas de los colombianos, sino a la búsqueda de nichos de mercado a los capitales ociosos que abundan en el mundo y que no reparan en las afectaciones que se desprendan de su uso para los pueblos, siempre y cuando garantice sus rendimientos.

Por ello no es problema para Carrasquilla que los municipios continúen sin resolver las carencias de saneamiento básico, por el contrario representa otra oportunidad de negocio y al igual en educación, salud, cultura, medio ambiente, comunicaciones, agricultura, minería, vivienda y demás ministerios, la prioridad no serán soluciones para el país sino negocios para los linces de las finanzas.

Sin embargo, el palo no está para cucharas, el modelo adolece de una enorme falla, ha dejado sin trabajo y sin ingresos a quienes pretende exprimir aun mas, de tal suerte que habrá un punto en que los capitales, no encontraran de donde nutrirse y nuevos y enormes desordenes sobrevendrán, en los que habrá oportunidad de barajar de mejor manera el mundo en que vivimos.

 

 

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