Miércoles, 28 Octubre 2020 10:18 Escrito por GABRIEL CALDERON MOLINA
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La leyenda de la vaca marina en Pitalito

Como lo había anunciado hoy voy a referirme a la leyenda de la ´vaca marina´ en el valle de  Laboyos, un caso  del que en muchas ocasiones de niño les oí hablar a mis familiares, abuelos paternos, tíos y mi padre y que siempre me impactaba.

 Según lo que les escuché y que ya de adulto investigué, en la vereda  Corrales de Pitalito había una laguna. De pronto comenzó a aparecer allí a comienzos del siglo XX,  un animal extraño que la gente empezó a llamarla ´vaca marina´.

Era un animal  del tamaño de un ternero recién  nacido, de color rojizo como un venado pero con todas las características de una vaca adulta. En las noches de luna llena aparecía en un salado, que todavía existe, un poco más arriba de la desembocadura de la quebrada de Criollo en el río Guachicos. Tan pronto el ganado de los entornos la olfateaba, acudía bramando y a la carrera al sitio donde estaba para  lamerla hasta que en cualquier momento se lanzaba al río y desaparecía. La algarabía por la aparición de la vaca marina en la región era enorme entre la gente.

Se decía que las vacas que la lamían se volvían más  fértiles y los hijos que tenían más adelante  eran de gran calidad. Numerosos vaqueros se propusieron enlazarla, pero ésta se lanzaba al río y por varias semanas no volvían a verla. Una vez apareció a la altura de  los llanos de Cabeceras, en el río Guachicos provocando el mismo fenómenos entre el ganado.

Un indígena procedente de los llanos Orientales dijo que había conocido ese mismo animal en esas tierras y que si era posible enlazarla aunque resultaba inútil. De todos modos se propuso hacerlo y después de varios intentos lo logró, pero se lanzó al agua y se perdió para siempre llevándose el rejo en los cachos.

Después de varias semanas unos caucheros  encontraron el rejo en los nacimientos del río Guachicos. 

La historia cuenta que unos campesinos de la vereda de Matanzas que pretendían vivir en las partes cercanas del Pico de Fragua en la cordillera Oriental, un día al llegar  a  una laguna vieron  la vaca marina cuando era lamida por venados.

Esta  historia la confirmé en la década de 1990 hablando con Crucita Plazas de Saenz, hermana del asesinado Simón Plazas Brand en 1948 en la vereda de Contador y algunos habitantes de la vereda de Criollo quienes me confirmaron lo que había oído de niño a mis familiares.

En mi libro Huellas de la Noche Larga (2000), cuento lo de esta leyenda.

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