Martes, 18 Septiembre 2018 00:00
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No se necesita ser simpatizante de Maduro, que es mi caso personal, para opinar sobre lo que se esconde detrás del tema Venezuela, en donde la defensa y bienestar de su población común, que son la inmensa mayoría, no está en la agenda de quienes desde afuera quieren rescatar al precio que sea, esa “pequeña hacienda” que hace 2 décadas se le salió de las manos a los norteamericanos y a unas transnacionales.

Luis Almario: Secretario General de la Organización de Estados Americanos (OEA), dice que no se puede descartar una intervención en Venezuela. El ex presidente Uribe se ha referido en diferentes ocasiones sobre una posible intervención en Venezuela. La más dura declaración contra ese país, es la del Senador Republicano Marcos Rubio, que pide intervención militar por parte de los Estados Unidos, sin descartar bombardeos.

Detrás de estos gritos de “libertad y democracia” no hay otro interés que el de quedarse con el segundo yacimiento de petróleo más grande del mundo, ubicado en la franja del Orinoco, y las posibles minas de oro y coltán. Para los Estados Unidos es de gran relevancia económica recuperar la explotación petrolera venezolana. Un buque petrolero gasta 45 días del Golfo Pérsico a los Estados Unidos, mientras que desde Venezuela solamente utilizaría 5 días. Sí Venezuela fuese un país sin recursos minero energéticos de tanta magnitud, no estuviera en la mira de las grandes potencias mundiales. Simplemente no existiría para estas.

La primera etapa de desprestigio que es la que genera el odio y desconfianza en la región, y la del bloqueo económico, que es la gran responsable de la crisis humanitaria, parece haber cumplido su cometido. Lo que podría seguir ahora es la acción militar. Sin embargo hay muchas voces en la región y en otras partes del hemisferio que están atentos a rechazar la agresión  militar.

Más que bombardeos sería una invasión terrestre. Para ello los gringos tendrían que contar con la experiencia militar colombiana, incluyendo ex militares, ex paramilitares y paramilitares activos. Venezuela fácilmente podría contar con ex guerrilleros e insurgentes activos como el ELN, para librar la gran batalla al lado de sus milicias chavistas, que ya cuentan con un millón de fusiles AK 47. Todos ellos experimentados en guerra de guerrillas.

Entonces Colombia se convertiría en la gran protagonista de otra guerra con pérdidas humanas incontables y debacle económica para los 2 países. Guerra en donde sus impulsores serían simples espectadores.

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