Lunes, 13 Agosto 2018 00:00 Escrito por
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Pedro Navaja es una canción de salsa, compuesta por el músico panameño Rubén Blades e interpretada por el mismo junto con Willie Colón en 1978.  La canción trata sobre un proxeneta y hampón con ese nombre. Pedro Navaja narra los últimos momentos de este personaje y una prostituta en una calle del "viejo barrio".

La letra de la canción esboza una descripción del proxeneta Pedro Barrios que deambula en las calles del bajo Queens new York,  que un día se encuentra con Josefina Wilson, prostituta que se independizó de Pedro, e intenta darle muerte para vengarse por su alejamiento. En la narración se detalla la vestimenta y el andar de Pedro así como la suerte de Josefina de no encontrar clientes, también se hace mención a vehículo policial que circula discretamente por la calle. Al consumar el asesinato, Pedro recibe un disparo del revólver que tenía Josefina y ambos caen tendidos en la acera en el cruce de las calles A y B. Un borracho recoge los objetos de valor de ambos occisos y se retira cantando el coro de la canción.

Blades, graba en 1985 la continuación de "Pedro Navaja", titulada "Sorpresas"  y en ella le da un giro completo a la historia, sugiriendo que casi diez años después Pedro Navaja sigue vivo y haciendo de las suyas.

En esta versión se menciona que Pedro no murió y que Josefina era un travesti que se hacía pasar por mujer para "tumbarse" a alguien. Esta segunda parte le da un giro completo a la historia y nuevamente se llega a la conclusión que "la vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida".

Si bien Héctor Lavoe señala en su canción que Juanito Alimaña estuvo en el funeral de Navaja, Blades indica claramente en Sorpresas que Navaja no murió, y que mató de una puñalada a un ladrón de nombre Alberto Aguacate, alias el salao. Éste ladrón aparece en escena porque, al robar al borracho, le exigió que le contara de donde había sacado la pistola, el puñal y el dinero que se mencionan en la primera canción.

Al saber la historia supo también el lugar donde estaban los cuerpos y se dirigió hasta allá para ver de quien se trataba. Mientras El Salao veía y registraba a los muertos, Navaja lo sorprendió con una herida que acabo con su vida, mientras este yacía en el suelo herido de muerte, Pedro decidió esconder su identificación en el bolsillo del ladrón muerto para que lo confundan y lo dieran por fallecido. Sin embargo, al final de Sorpresas Blades confirma que una identificación dactilográfica prueba que el cuerpo encontrado no es el de Pedro Navaja, si no el de Alberto Aguacate alias "El Salao".

 

Letra de canción de Pedro Navaja de Rubén Blades lyrics

Por la esquina del viejo barrio lo vi pasar 
con el tumba’o que tienen los guapos al caminar, 
las manos siempre en los bolsillos de su gabán 
pa' que no sepan en cuál de ellas lleva el puñal. 
Usa sombrero de ala ancha de medio la'o 
y zapatillas por si hay problemas salir vola'o, 
lentes oscuros pa' que no sepan que está mirando 
y un diente de oro que cuando ríe se ve brillando. 

Como a tres cuadras de aquella esquina una mujer 
va recorriendo la acera entera por quinta vez 
y en un zaguán entra y se da un trago para olvidar 
que el día está flojo y no hay clientes pa' trabajar. 

Un carro pasa muy despacito por la avenida, 
no tiene marcas pero to's saben que es policía. 
Pedro Navaja, las manos siempre dentro del gabán 
mira y sonríe y el diente de oro vuelve a brillar. 

Mientras camina pasa la vista de esquina a esquina, 
no se ve un alma, está desierta to'a la avenida, 
no se ve a nadie y esa mujer sale del zaguán 
y Pedro Navaja aprieta un puño dentro el gabán. 

Mira pa' un lado, mira pa'l otro y no ve a nadie 
y a la carrera pero sin ruido cruza la calle 
y mientras tanto en la otra acera va la mujer 
refunfuñando pues no hizo pesos con qué comer. 

Mientras camina del viejo abrigo saca un revolver, esa mujer, 
y va a guardarlo en su cartera pa' que no estorbe, 
un 38 Smith and Weson del especial 
que carga encima pa' que la libre de todo mal. 

Y Pedro Navaja puñal en mano le fue pa' encima, 
el diente de oro iba alumbrando toda la avenida, 
mientras reía el puñal hundía sin compasión 
cuando de pronto sonó un disparo como un cañón. PPPPPPUUUUU MMMMMM 

Y Pedro Navaja cayó en la acera mientras veía a esa mujer 
que revolver en mano y de muerte herida a él le decía: 
"Yo que pensaba hoy no es mi día, estoy sal'á, 
pero Pedro Navaja, tú estás peor, no estás en n'á'". 

Y créanme gente que aunque hubo ruido nadie salió, 
no hubo curiosos, no hubo preguntas, nadie lloró, 
sólo un borracho con los dos cuerpos se tropezó, 
cogió el revólver, el puñal, dos pesos y se marchó. 

Y tropezando, se fue cantando desafinao 
el coro que aquí les traje, y mira el mensaje de mi canción: 
la vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida, ay Dios, 
Pedro Navaja matón de esquina, 
quien a hierro mata a hierro termina... 

La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida ay Dios. 
Maleante pescador, el anzuelo que tiraste, 
en vez de una sardina un tiburón enganchaste. 
La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida ay Dios. 
Ocho millones de historias tienen la ciudad de Nueva York. 

La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida ay Dios. 
Como decía mi abuelita: 
El que ríe último se ríe mejor. 
La vida te da sorpresas, sorpresas da la vida ay Dios. 
Cuando lo manda el destino no lo cambia ni el más bravo, 
si naciste pa' martillo del cielo te caen los clavos. 
La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida ay Dios. 

 “tomado de la web”

 

¿“Somos Pitalito territorio ideal”?

Pitalito no se escapa a esta fatídica suerte de violencia y corrupción.

Cuan fieras salvajes sin domar, así vivimos enjaulados como animales de circo los habitantes del municipio de Pitalito Huila, por la zozobra, el miedo y el temor que nos asiste salir desprevenidamente y con tranquilidad a la calle,  todos los días de nuestras vidas. Nada ajeno he ido de la cruda,  cruel y triste realidad por la que atravesamos todos y cada uno de los habitantes de esta hermosa, amañadora, encantadora y placida región del sur de Colombia, llamada valle de Laboyos. 

Estamos enfrentados hoy en día  tanto en el área urbana así como en lo rural, a una situación tan caótica, alarmante, inquietante, aterradora, atemorizante,  angustiante, preocupante y siniestra,  que no conoce ni sabe distinguir clases sociales, económicas, culturales, intelectuales,  académicas, o de ninguna naturaleza, y que se ensaña a diario contra todos los habitantes de esta hermosa y querida región, con la complacencia y la complicidad de algunos pocos “ porque somos mucho más los buenos”, frente a una situación que desafortunadamente permea contagia y atenta contra la ciudadanía entera, a la que nos vemos abocados y enfrentados todos a diario,  desalentados por la falta de seguridad que muy escasamente nos brindan las autoridades locales.

Las señoras ya no saben si salir o no a comprar el pan y los huevos para el desayuno, por el temor que les causa a toda hora el cruzar desprevenidamente la calle como se hacía en antaño.

Desafortunadamente ya no se puede vivir como en aquellos tiempos en donde las puertas de las viviendas estaban abiertas de par en par, sin la zozobra,  el miedo y el temor que hoy nos tiene aterrorizados y que nos acorrala como fieras enjauladas en nuestras propias casas detrás de barrotes de hierro, alejándonos y previniéndonos hasta de nuestros mismos vecinos, porque ya no sabemos en quién confiar, ni quien o en qué momento o circunstancia lo hará y nos atacará.

Los ciudadanos de bien tenemos  que salir armados de valor únicamente a nuestros quehaceres diarios, porque si lo hacemos empuñando algún tipo de  arma como defensa personal,  ahí si están prestas las autoridades Gubernamentales para prohibirnos, detenernos y  judicializarnos, por más que vayamos armados con la única intención sana de proteger nuestra vida, honra y bienes, tal como reza el artículo 2 de la Constitución Política de Colombia, ya que el mismo Estado en cabeza del Alcalde Municipal, no puede brindarnos dicha seguridad a que tenemos derecho legalmente. 

Ahora bien, con la aplicación del nuevo Código Nacional de Policía,  con base en el  Código Penal, las normas y la legislación vigente, pareciera que  estas están diseñadas   es contra el ciudadano de bien,  más que para brindarle la seguridad y protección para lo que fueron creadas, con el fin de   poner en cintura a la delincuencia y la corrupción desbordada por doquier y sin control alguno.

 Hoy  vemos constantemente y a diario como deambulan por las calles y los campos “como pedro por su casa”, sin DIOS y sin ley, todo tipo de delincuentes para quienes  al parecer no hubiera ni existiera castigo penal alguno por todas las  fechorías que a diario cometen en contra de la ciudadanía en general.

La ciudad de Pitalito y el municipio en general, contrariamente al slogan de campaña de la actual administración municipal en cabeza del Alcalde, señor Miguel Antonio ”Rico” Rincón, es hoy un municipio INSEGURO, por donde se le mire y EXCLUYENTE, porque cada día la ciudadanía de bien se ve excluida,  despojada,  y desalojada a tal punto de sentirse arrinconada, y desterrada por el flagelo de la delincuencia y la corrupción, (por no citar otros males aberrantes dentro de la sociedad), un fenómeno que se arraiga y se enraíza, dentro de una comunidad en donde tienen cada día más cabida estos  engendros del mal, que permean y extienden sus tentáculos como plagas incontrolables, que no respetan ni conocen límites ni fronteras, que corroen y corrompen a la sociedad  en todos sus campos, sus áreas, sus ámbitos y esferas sin distingo de ninguna naturaleza; dentro de una sociedad que pareciera estar más influenciada por la corrupción y la delincuencia, y   colonizada  cada día más por estos males,    la cual añora y se niega a aceptar la pérdida de valores éticos y morales y toda clase de principios de comportamiento sano, solidario  y humanitario, sin que las autoridades en cabeza del Alcalde Municipal, hagan muy poco o nada por protegerla.

La canción de Rubén Blades, cobra  hoy más vigencia  que nunca, y parece que cada día se recrudece más la situación de inseguridad por la que estamos atravesando y enfrentando todos los habitantes de este bello municipio sin avizorar ninguna esperanza en el horizonte. 

 

¿Qué dicen las autoridades sobre la materia?

Las cifras y las estadísticas son alarmante, por más que se quiera tapar el sol con las manos es imposible, y se salga públicamente a manifestar lo contrario maquillando y alterando los informes que nos presentan las autoridades en esta materia, advirtiendo también que nunca se denuncian ni se conocen formalmente todos los casos presentados.

Todos los días al encender la radio local y los medios de información virtuales, escuchamos noticias trágicas sobre  robos, hurtos, atracos, extorsiones, torturas, secuestros  y asesinatos en el peor de los casos,  y los delincuentes siguen haciendo de las suyas tal como se describe en la letra de la canción de Rubén Blades, que pareciera se inspiró y escribió visionando la cruda realidad de esta sociedad cada día más descompuesta y desdibujada, carente de toda clase de valores y huérfana del amparo de la institucionalidad, en cabeza del burgomaestre de los Laboyanos.

Pero al igual,  como en la segunda parte del disco de Blades titulada “sorpresas”, aquí en nuestro acontecer diario el “Salao” no es el delincuente llamado Alberto Aguacate,  sino que el “Salao” no es más ni nada menos que el ciudadano de bien, que no tiene quien o que lo proteja del hampa que deambula día y noche por todos los rincones de nuestro municipio, atacando y atentando sin discriminación alguna contra todos los habitantes del área urbana así como rural, con la complacencia y complicidad en algunos casos de las mismas autoridades locales y de la comunidad misma, en muchos casos por el miedo y temor y la zozobra que le causa denunciar ante las autoridades competentes.

Hoy los delincuentes no solo usan como en el disco de Blades,  sombrero de ala ancha de medio la'o,  y zapatillas por si hay problemas salir vola'o,  y lentes oscuros pa' que no sepan que está mirando, pues además de poderlos usar también, no en mucho han cambiado sus estrategias y sus tácticas, hoy usan además motocicletas de alta velocidad y cascos oscuros para evitar ser identificados, por si hay problemas salir volaos.  Luego de cometer sus fechorías, así como en la canción,  créanme gente, que aunque haya  ruido nadie salió, no hubo curiosos, no hubo preguntas, nadie lloró, porque atemorizados por la inseguridad ya no hay solidaridad con nuestros semejantes, por el miedo y el temor de ser luego o de inmediato presa de los mismos delincuentes, y  en contravía con la canción,  el ciudadano de bien que sale  pensando, “ yo que pensaba que hoy es mi día,  se dice “estoy es Salao”, y la historia se repite y acrecienta cada vez más, sin encontrar protección y alivio a su caótica y deslumbrante situación de desamparo y soledad.

En la cruel, cruda y alarmante realidad en la que vivimos diariamente, luego de perpetrar el atraco, no es el delincuente el que se  va refunfuñando porque no hizo pesos conque comer, pues a este  generalmente siempre le va “bien”, mientras que el  ciudadano de bien, es quien sale por el contrario refunfuñando porque lo dejaron sin un peso conque comer.

En nuestro días paradójicamente como en la canción “quien a hierro mata a hierro termina...”, contrariamente ahora no es así, pues ahora el que a hierro mata libre al otro día termina, y tal como si  la historia de la canción fuera salida de una profecía “Como decía mi abuelita, el que ríe de ultimo se ríe mejor”, en nuestra realidad el que ríe de ultimo no es el ciudadano de bien sino el ladrón, que a la postre termina complacidamente por una u otra razón, libre de todo mal. 

De conformidad con las políticas, leyes y normas implementadas por la gran mayoría de  Estados del mundo, en donde los delincuentes son quienes deben estar detrás de los barrotes de las penitenciarías purgando sus penas, somos los ciudadanos de bien al contrario, quienes debemos permanecer detrás de las rejas de nuestras viviendas, encarcelados, resguardados y a la defensiva tratando de evitar a toda costa ser presa de  todo tipo de delincuencia que deambula por la ciudad, ufanándose en muchos casos de estar libres una vez más, luego de perpetuar y cometer todo tipo de fechorías.

Según cifras oficiales expedidas por el Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses, la Fiscalía General de la Nación en Cabeza del CTI,  y el Comando departamental de Policía Huila,  al ser consultadas a la fecha,  nos encontramos con los siguientes datos que alarman a todos de una manera muy sorprendente y preocupante. Cabe aclarar que dichos índices son únicamente los conocidos y aquellos que se denuncian formalmente frente a las autoridades, (generalmente según estadísticas extraoficiales, los casos registrados de manera formal obedecen a menos del 50% de los ocasionados)  sin contar con una alta cantidad de casos presentados, que por miedo en la mayoría de estos, no se denuncian ni siquiera se conocen  por los medios radiales e informativos locales y menos regionales o nacionales, sino que son conocidos de manera informal en nuestro diaria acontecer.

La pregunta realizada a las anteriores Entidades citadas, y respondida en su debida oportunidad y orden,  fue la siguiente:

¿Cuál  es la tasa nacional y/o la cifra o estadísticas de homicidios cometidos por cada 100.000 habitantes, durante los últimos cinco años en Colombia, por causas como robo, hurto, atraco, cosquilleo, extorsión, y secuestro, que esta Entidad maneja?

De conformidad con el punto anterior, con relación al municipio de Pitalito Huila, ¿cuáles son las cifras referentes al mismo tema?

 

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