Sábado, 12 Septiembre 2020 08:43 Escrito por CARLOS AUGUSTO ROJAS ORTIZ - ExRepresentante a la Cámara
Valora este artículo
(0 votos)

Faltaba la orden de largada

 

Algún expresidente anunció sin empacho alguno en medio de comunicación nacional "que las protestas volverían! Y que el Covid 19 habría sido el muro de contención para que " los de siempre volvieran a las calles" a seguir dándole rienda suelta a sus animosos sistemas de expresar inconformismo a través del vandalismo.

Destruir decenas de buses del transporte público. A incendiar vehículos de desapercibidos transeúntes. A destruir edificaciones públicas y privadas, que en todo caso pagará el presupuesto oficial, o sea del bolsillo de todos los colombianos.

El acto COBARDE de un par de patrulleros de atacar a un ciudadano hasta matarlo no tiene justificación alguna y sobre ellos debe caer todo el peso de la Ley. Y que sin que la indignación y la presión mediática sirvan para que se exacerbe un proceso disciplinario y penal que desborde el código penal y la Constitución y las Leyes del país.

Ahora bien, por efectos del aislamiento obligatorio muchos VÁNDALOS PROFESIONALES estaban listos hace rato a la más mínima señal para salir a hacer lo que saben hacer. Destruir, incendiar, asesinar, generar caos y dar la sensación de que Colombia es un país inviable, como una manera de pavimentarle el camino a la presidencia a su silvestre y perverso mesías, cuyo historial de vida ha sido precisamente ese: incendiar edificios públicos, convocar marchas, alimentar odios de clases y promover el socialismo del siglo 21 como la gran panacea donde todo será riqueza, igualdad de oportunidades y la sucursal del paraíso.

Todo lo anterior se ha venido gestando desde hace décadas. Combinando todas las formas de luchas.

Los pensum académicos de las escuelas de primaria, secundaria, las universidades, los sindicatos, las organizaciones obreras etc.

Si bien la Construcción del 91 introdujo elementos fundamentales para los ciudadanos, también nos metieron una "palabrita" que ha traído funestas consecuencias para las nuevas generaciones; el famoso DESARROLLO DE LA LIBRE PERSONALİDAD del individuo.

Pasamos a ser un Estado Social de Derecho, pero por allí mismo despreciamos las clases académicas de la Urbanidad de Carreño, la religión, la cívica y urbanidad. Se eliminó el respeto por los mayores, por los padres, por los maestros.

Reprender a un hijo en casa se volvió un delito y un crimen psicológico que afecta el libre desarrollo del menor.

Todos los muertos duelen pertenezcan al sector social que pertenezcan.

En esta Pandemia ya se perdieron las cuentas el número de personas de bien que fueron asesinados "por quienes no respetaron la pandemia para aislarse, pero si para incrementar sus crímenes".

Quienes olvidaron respetar a Dios cualquiera sea su confesión, no respetan a los mayores, ni a los padres y menos a la Ley representada en nuestros soldados y policías.

Hoy nuestros soldados son secuestrados por 20 indígenas coqueros, con machetes y garrotes y ellos, nuestros soldados, deben dejarse humillar, porque los derechos humanos sólo protegen a quienes violan la Ley y no a los que las defienden. .

Nuestros policías son agredidos a diario con armas cortopunzantes, disparos o asonadas y nada pueden hacer porque los espera la cárcel.

Lo que también es claro es que hay que "revisar de fondo" el tipo de instrucción, vinculación y entrenamiento que se les da a nuestros miembros de la fuerza pública.

En USA no obstante los abusos que han cometido unos desadaptados policías, un solo agente del orden, con sólo encenderle las luces de una patrulla, ya sabes que te debes detener. Y un solo Oficial puede detener a 5 o más ciudadanos. Allá se respeta la Ley.

Sin embargo hay dentro de nuestra fuerza pública individuos que no merecen portar el uniforme y deshonrar todo lo que hace la Institución. Y el honor del 99% de hombres y mujeres que cumplen bien con su deber.

El que tenga que ser castigado que sea.

Nos duelen los muertos y lesionados en estas jornadas de vandalismo.

Pero la violencia no se cura con más violencia.

Somos una sociedad enferma desde que quitamos a Dios de nuestras vidas y lo su plantamos por drogas y anarquía.

Visto 460 veces

Deja un comentario

Asegúrese de introducir toda la información requerida, indicada por un asterisco (*). No se permite código HTML.