Domingo, 12 Agosto 2018 00:00 Escrito por
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Que trozos de chonta terminen obrando como la cuna de un recién nacido solo es posible en el encanto de Macondo, y que el niño parido en el arrullo del pacifico disponga de la figura de un pez de figura larga y escurridiza como el gualajo, son fantasías propias del realismo mágico  

José Antonio Torres dedicó su vida a mantener viva la tradición de la música acompañada de marimba, a desarrollarla, a elaborar instrumentos para el uso de sus alumnos y los amantes de ese prodigioso instrumento que para su ejecución requiere “estar despierto pero relajado”, en palabras del maestro Gualajo. Los instrumentos que fabrico y los alumnos que educo mantienen viva la tradición de currulao, el bunde y el patacorè, acompañadas de las sacudidas del guasà. En una entrevista con el Espectador precisó:  “La música es tan berraca que es como una hebra, es como un hilo, con el que se van uniendo golpes armónicos y esa es mi manera de ensayar… yo voy uniendo golpes y voy construyendo una especie de pared que tiene que quedar sólida y fuerte para que no se desplome”.

El merito de la construcción de cualquier obra artística no es exclusivo del autor, es consecuencia de conocimientos previos, que evolucionan en la mente y cuerpo del mismo; otorgar el dominio monopólico sobre expresiones que son de origen público, resulta inadecuado e injusto para quienes han contribuido a su elaboración y para quienes podrían continuar haciéndolo por la prohibición del uso palabras, imágenes, melodías e imaginaciones que requiere el desarrollo de la comunicación humana.

 A finales del siglo XVIII, se dio inicio a un conjunto de normas jurídicas y principios que afirman los derechos morales y patrimoniales que la ley concede a los autores, por el simple hecho de la creación de una obra literaria, artística, musical, científica o didáctica, esté publicada o inédita, conocido como copyright.

La economía naranja se basa en la comercialización de las expresiones culturales de los pueblos, la inventiva individual  o grupal, otorgándole la explotación exclusiva a quienes adquieran los derechos de reproducción o traducción a través de cualquier medio, en su totalidad o parcialmente. Quienes aspiren a figurar deberán ceder sus derechos a las grandes multinacionales que controlan los medios audiovisuales que copan el espectro electromagnético, las editoriales y las redes. Así como nuestros recursos naturales terminaron siendo usufructuados por las compañías mineras extranjeras, el acerbo cultural que disponemos en figuras como Gualajo, terminaran siendo propiedad de las multinacionales de los medios, para repletar aún  más sus alforjas; debemos construir muros que protejan nuestra riqueza ancestral.

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