Domingo, 30 Agosto 2020 21:19 Escrito por MARÍA DEL CARMEN JIMÉNEZ – Exsecretaria de Educación del Huila
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Decadencia del embrujo autoritario

 

Todo embrujo tiene su contra para repelerlo o amainar su potencia, me advertía la abuela en mi infancia cuando le preguntaba por qué los hechizos y brebajes de las historias que leía sometían la voluntad de las personas. Esas atracciones misteriosas resultan siendo falsas me repetía. Cuánta razón tenía.  Hoy puedo afirmar que esa advertencia tiene sentido.  

En mi país prevaleció por un período de tiempo de este siglo el embrujo, por parte de un   hombre que se autoproclamaba de “mano firme y corazón grande”. En su doble período de gobierno cimentó el miedo, el autoritarismo, fungía como el padre regañón pero salvador de sus hijos. Logró permear el imaginario de sus seguidores, para que asumieran percepciones negativas frente a sus contradictores, soportado en mentiras repetidas innumerables veces y apoyado por grandes medios de comunicación. Su fin último era estigmatizarlos, deslegitimarlos o hasta eliminarlos del escenario político.

 Mantuvo y aún mantiene una narrativa soportada en epítetos descalificadores. Borró los límites de la decencia, naturalizó la corrupción pese a que se desgañitaba afirmando que no compraba conciencias sino que seducía. Eufemismos usados para encubrir la compra de votos que le permitió modificar un articulito de la Constitución para hacerse reelegir- caso Yidis Medina-. Sometió las Instituciones estatales a su proyecto autárquico soportado en una sed de venganza contra las Farc que asesinaron a su padre.  Auspiciador de una guerra interna donde los muertos los pone el pueblo y no quienes la provocan.

 Se le oyó decir al hombre del embrujo autoritario que los jóvenes asesinados en los falsos positivos “no estarían cogiendo café. Así   justificó su política de seguridad democrática.  Su intención ha sido   someter la administración de justicia y las instituciones, porque ve en ellas un obstáculo en sus propósitos de formar un estado comunitario de opinión, en contravía del Estado Social de Derecho definido en la Constitución de 1991 que obliga garantizar a todos los ciudadanos y ciudadanas los derechos contemplados en su articulado y   en los diversos instrumentos internacionales que hacen parte del bloque de constitucionalidad.

Hoy tiene en el poder a  un alumno que continua los ataques al Sistema Integral de Justicia, que se resiste a implementar de manera integral los Acuerdos de Paz, que no respeta la dignidad de la justicia, ni la separación de poderes, que no avanza en el desmonte del paramilitarismo y las mafias del narcotráfico que volvieron a tomarse el país, que no gobierna ,  que como su jefe se vale de eufemismos para llamar a las masacres “homicidios colectivos” dejando un hálito de  impunidad y de revictimización.

El secreto del embrujo es la magia o el engaño de solucionarlo todo, de caer bien aunque el hechicero se porte mal. Pero como todo embrujo tiene su contra: la conciencia colectiva que emerge en el territorio patrio que   propugna por el fortalecimiento de la democracia, la necesidad de darle paso a la dignidad, a la justicia a la verdad y a la Paz ha empezado a desmoronarlo. Al servidor de una élite de terratenientes y banqueros le está llegando la decadencia.

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