Martes, 18 Agosto 2020 19:56 Escrito por LIBARDO GÓMEZ SÁNCHEZ
Valora este artículo
(0 votos)

Salvemos la panela

Una taza de aguapanela caliente con queso campesino y pan o almojábana es una de las delicias de nuestra gastronomía en la mañana o la tarde en zonas frías; también lo es un vaso de zurumba o limonada de panela fría a cualquier hora en las zonas calurosas para calmar la sed. Ambas presentaciones, cuando se utiliza panela producida con caña panelera, contribuyen con un notable contenido nutricional, probado ya por nuestros ciclistas en las carreteras europeas y por el grueso de la población colombiana que la consume en los estratos de menores ingresos y ayuda a reducir los niveles de desnutrición que nos agobian; el tetero endulzado con panela ha alimentado generaciones enteras en nuestro país.

De tiempo atrás, en épocas de dificultades del mercado azucarero, los ingenios aprovechan el azúcar para elaborar panela falsa, que engaña al consumidor porque no contiene los alimentos de la panela de trapiche. A pesar del TLC negociado con los Estados Unidos que debería abrirnos su mercado, así como entregamos el nuestro para sus productos, en el caso del azúcar nos sometieron a una cuota, es decir no podemos enviarles todo lo que podemos. Al mismo tiempo, a los dueños del emporio azucarero los convencieron de los grandes negocios que harían con la producción de etanol, un elemento que se adiciona en el 10% a la gasolina como combustible, atendiendo a la ley 693 de 2001 que estipulaba su uso a partir del 2005; sin embargo cada año ha crecido la importación de etanol proveniente de USA, en 2019 importamos 180 millones de litros que dejaron de vender los ingenios que habían encontrado en la producción de este alcohol una forma de emplear la caña, aliviando la presión de la sobre producción de azúcar, que en otro frente sufre también la competencia de compras en el exterior de endulzantes a base de jarabe de maíz. El despojo del mercado nacional de etanol por las importaciones es una de las razones del cierre anunciado de Bioenergy, la empresa subsidiaria de Ecopetrol, que producía bioetanol y que empleaba a cerca de 1300 trabajadores.

Frente al inminente panorama de una nueva crisis, uno de los socios del ingenio Riopaila, presentó a la superintendencia de industria y comercio una solicitud de patente, en el que se presenta el proceso de producción de panela, que es una práctica de uso común,  como una innovación  con el argumento del empleo de un “Método para procesar la caña de azúcar en bruto maximizando la preservación de policosanoles basado en jugo de caña de azúcar”;  esta licencia ya habría sido registrada en los Estados Unidos y la Superintendencia podría darle trámite exprés acogiéndose al  convenio internacional que suscribió el país llamado Tratado de Cooperación  en materia de patentes PCT; sin duda el propósito es validar el acceso al mercado de la panela que mediante la ley 40 de 1990 taxativamente prohíbe a los productores de azúcar fabricar panela.

La autorización de la patente operaría como una guillotina sobre las 350.000 familias que dependen de la actividad, porque no tienen cómo competir con los costos y el músculo financiero que manejan los ingenios, rápidamente se tomarían el mercado. Además, resulta grave para la seguridad alimentaria de los colombianos, el cambio de una panela nutritiva por azúcar.  La panela tiene un aporte en vitaminas del grupo B y algo de vitamina C y minerales como fósforo, potasio, hierro, calcio, cobre, manganeso y otros componentes antioxidantes que no posee el azúcar blanco.

Dignidad Agropecuaria y Fedepanela ya iniciaron procesos de oposición a la solicitud de patente mencionada, pero se requiere de la voluntad de los consumidores apoyando estas iniciativas en la defensa del emblemático producto de los trapiches y los cultivos de caña en las laderas de la Colombia rural.

Visto 236 veces

Deja un comentario

Asegúrese de introducir toda la información requerida, indicada por un asterisco (*). No se permite código HTML.