Jueves, 06 Agosto 2020 16:12 Escrito por ARMANDO SAAVEDRA PERDOMO, exsecretario de Planeación del Huila
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Fin de una era

Colombia, esta convulsionada desde el día de ayer, cuando trascendió a los medios la orden de captura emitida por la Corte Suprema de Justicia en contra del expresidente y hoy senador de la república Álvaro Uribe Vélez. Con esta orden judicial, se empieza a marcar el “final de una era”. La Era de Álvaro Uribe Vélez, quien de acuerdo con sus detractores ha sido la encarnación del mismísimo mal; sobre Él recaen imputaciones y epítetos de todos los calibres, y para sus seguidores, incluido nuestro actual presidente, quien se refiera a él como : “Un patriota genuino entregado a servir a Colombia…”tanto así que en Junio de dos mil trece, en concurso abierto por el canal History Channel, durante tres meses, el 30,4% de los votantes lograron elegirlo como “El Gran Colombiano”.

Lo cierto es que ha sido el político más influyente de las dos últimas décadas del siglo XX y lo que va del siglo XXI, se inició en las Empresas Públicas de Medellín, el Ministerio del Trabajo y la Aeronáutica Civil, en 1982 fue nombrado Alcalde de Medellín por el Gobernador de Antioquia Álvaro Villegas, posteriormente fue Concejal, Senador en 1986-1994, Gobernador de Antioquia 1995-1997 y Presidente en 2002, reelegido en 2006 y nuevamente Senador con las más altas votaciones desde 2014 a la fecha, logrando con su apoyo la primera presidencia de Juan Manuel Santos, y la actual presidencia de Iván Duque.

Durante los más de cuarenta años de vida pública, ha estado rodeado de “escándalos” y “presunciones”, que al parecer no lograban salpicarlo, desde las licencias emitidas como director de la aeronáutica, su renuncia a la alcaldía de Medellín por presunta relación con el narcotráfico, la creación de las Convivir, la ponencia de la Ley 100, la reforma a la Constitución Nacional, para garantizar su reelección, falsos positivos, Agro Ingreso Seguro entre otros, escándalos que antes que debilitarlo, lo fortalecían, ganando la popularidad y  dejando a su paso, no solamente los escándalos, sino también una serie de amigos, copartidarios, y familiares detenidos, extraditados o muertos sin que se pudiera hacer nada, pues su popularidad crecía, y a cada incriminación de político, periodista o detractor, su respuesta ha sido atacar, y así lograba más respaldo popular, y seguía adelante.

Sin embargo en los últimos meses, en el País del sagrado corazón, País caudillista, donde el gamonal  o el brabucón, es el que más empatía genera, y su voz es la voz de Dios, algo empezó a cambiar, primero la pelea con el periodista Daniel Mendoza, para evitar que la serie Matarife se transmitiera fue infructuosa,  y hoy es tendencia nacional e internacional; días mas tarde la senadora casanareña Amanda Rocío González por el Centro Democrático, desobedece una orden y se hace elegir como Presidenta de la Comisión Sexta del Senado, exponiéndose a ser expulsada de la colectividad, algo impensable en otras épocas, y finalmente la orden emitida por la Corte Suprema de Justicia, son muestra que algo está cambiando.

Así las cosas, la presunción de la manipulación de testigos que se le imputa al ex presidente, se suma a todas las presunciones que ha habido en su contra, a la fecha no se comprueba nada, y los procesos han ido y venido y nada había pasado, hace un año, o seis meses, era impensable que un juez o la Corte misma emitiera una orden de ese calibre, y menos aún que le fueran a detener en casa por cárcel, sin embargo sucedió, y el pueblo arde, los detractores hacen cacerolazos y los seguidores hacen manifestaciones de apoyo; mientras en el Senado y Cámara, sus compañeros de bancada ya empiezan a vociferar “constituyente”, idea desafortunada, pues en mi opinión dividiría más al país.

Si es el fin de una era, habrá que esperar, pues ni contradictores ni seguidores podrán hacer nada,  lo que queda es esperar a que la corte haga su trabajo, de la manera más trasparente posible y de ser el caso que se falle en justicia.

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