Sábado, 25 Julio 2020 08:05 Escrito por EVER VERÚ COLLAZOS -Comentarista
Valora este artículo
(1 Voto)

Los primeros seis meses del actual cuatrienio.

“Una mirada lánguida, fría, real y desconsoladora,  sobre la triste historia de la ruleta política del país”

Pasaron ya seis de los cuarenta y ocho meses contemplados constitucionalmente  de las actuales administraciones públicas del Estado Colombiano, (háblese  Gobernaciones y Alcaldías), y los calificativos para la gran mayoría de Gobernadores y Alcaldes no son los más  alentadores, ni los más sobresalientes y menos los más  trasparentes en materia de contratación, tampoco  aceptables en gestión, inversión  y desarrollo para sus comunidades.

Por mandato constitucional y obligación legal,  prácticamente el cien por ciento 100% de dichos mandatarios como si fueran sus dos únicas prioridades,  inicialmente  se dedican  a gestionar la aprobación de los planes de desarrollo, y a empezar a cumplir compromisos electorales, ubicando por todos los rincones habidos y por haber,  cualquier tipo de personal en las diferentes áreas de las Entidades a su cargo, dejando de lado su compromiso de gestión por las comunidades  para lo que realmente han sido elegidos. Aunque esto no es nada nuevo y siempre será así. Todos los mandatarios en el primer semestre de su  administración,  empiezan únicamente a colocar paños de agua tibia para calmar y tratar de aliviar insípidamente los diferentes dolores que las comunidades padecen,  con el fin de  que toda el agua fría no empiece a caerles sobre sus cabezas y con ello evitar malos calificativos, bochornosos comentarios, baja popularidad, rechazo  y poca aceptación desde el comienzo de sus administraciones.

Si bien es cierto  como dice el conocido refrán que  “cada torero llega con su cuadrilla” y que  primero hay que satisfacer a su cohorte, de hecho hay que reconocer que para empezar a administrar y a articular planes y  programas de desarrollo en beneficio de sus comunidades, debe distribuirse la planta de personal de la manera más objetiva e idónea de conformidad con los distintos perfiles requeridos para cada área de la administración; muchos de los  mandatarios del País por no decir que todos, se dedican exclusivamente a contratar personal a diestra y siniestra sin tener en cuenta de manera objetiva muchos de los nombramientos, con el único propósito de empezar a cumplirle a algunos de sus electores, dirigentes,  líderes cívicos y  comunales  y/o a sus jefes y diferentes grupos políticos y de paso tratar de sostener algún caudal electoral con miras a futuras campañas políticas para sí o para terceros.

Mi  observación  sin discriminar a nadie absolutamente, por supuesto no va en  contra del empleo ni menos contra dichos contratistas del Estado en la materia. Mi crítica objetiva, es contra dichos mandatarios que se dedican a la contratación indiscriminada de todo tipo de personas, de manera desmedida y desbordada sin selección objetiva y/o por concurso de méritos como muchos prometen en sus campañas;  realizando nombramientos y cargos en oficioso dejando de lado los verdaderos propósitos y fines de la administración pública que no son otros, más que satisfacer las necesidades  colectivas oportunamente, y garantizar los derechos y los legítimos intereses de los ciudadanos.

Otras de las tantas perlas contratadas para cumplir compromisos de campaña, y también justificadas de alguna manera en muchos de estos municipios y gobernaciones, son vinculaciones profesionales  en diferentes áreas por valores mensuales superiores en algunos casos, a los devengados  por los  mismos burgomaestres tal como se evidencia en muchas administraciones.

Se  gastan el presupuesto y desmiembran hasta los recursos propios en nominas paralelas  por así decirlo, en lugar de invertir en el desarrollo de sus comunidades y atender  prioridades y necesidades tan precarias y sentidas en materia EDUCATIVA, en infraestructura, en salud, en saneamiento básico y agua potable entre otras tantas áreas de la administración que deben ser atendidas. Invierten en el cuatrienio pero muy poco, en comparación con el presupuesto y los recursos que ingresan por diferentes conceptos legales y gestiones que realizan para canalizar dichos rubros  en los diferentes niveles dentro de  la administración pública a los que tienen acceso, dado que un gran porcentaje del presupuesto lo destinan por Ley a sostener la planta de personal y otro tanto para  todos los contratistas que dichos mandatarios vinculan temporalmente para satisfacer compromisos electorales.

Pero lo peor de todo, es que la inmensa mayoría de burgomaestres cuando realizan grandes obras e inversiones lo hacen con el único fin de amañar contratos y  beneficiarsen de  altos porcentajes pactados previamente con los contratistas seleccionados de manera anticipada,  en donde se especula exigen porcentajes totalmente descarados, de hasta el cincuenta por ciento sobre el valor de algunos cuantiosos  contratos, lo que a la postre conlleva,  a que muchas de las obras queden hechas a medias con la complacencia de interventores y/o supervisores y hasta de los mismos entes de control,  y en el peor de los casos ni siquiera se terminen o ni se empiecen como suele ocurrir en muchas de las grandes obras contratadas. Para la muestra hay de sobra y basta con dar una mirada por todo el territorio Nacional.

También se rumora por doquier dentro del territorio Colombiano,  que muchos de los gobernantes una vez elegidos, se apresuran a crear y a legalizar fundaciones dizque sin ánimo de lucro, a nombre de sus familiares o parientes más cercanos y amigos de confianza, en aras de realizar cuantiosos pero insulsos contratos con el único fin de desviar jugosos recursos para su bienestar personal y el de sus compinches de más confianza.

La  mejor excusa calcada como si fuera un guion,  un modelo o un estereotipo formalizado por todos los mandatarios para no invertir  en los  primeros seis meses de sus administraciones e incluso durante todo el cuatrienio, no es otra que “dejaron sin un peso a la entidad  en la anterior administración, y lo peor de todo la dejaron endeudada  “una frase de cajón trinada y muy conocida”  por quienes conocemos un poco el funcionamiento de la administración pública del Estado, por más ciertas que sean en algún porcentaje las excusas o argumentos mencionados, y únicamente se dedican a contratar lo básico para el sostenimiento interno de las administraciones.

Para completar la dicha en los primeros seis  meses de los actuales mandatos para  periodo 2020 - 2023, la actual pandemia el COVID – 19 ha servido para que la mayoría de los  recursos que se puedan manejar,  una vez declarada la emergencia sanitaria desde el Estado Central, amparados además en La urgencia manifiesta (una de las modalidades de la contratación pública, la ideal para hacer negocios chuecos y todo tipo de torcidos),  se hayan destinado a la compra y contratación “justificada entre comillas”, de víveres, mercados, adecuaciones mobiliarias, equipos y elementos quirúrgicos y sanitarios, y contratando como ya se evidencia en algunos casos por parte de los organismos de control,  de manera injustificada todo tipo de servicios, arriendos de locales, de ambulancias, asesorías, socializaciones, sensibilizaciones  y capacitaciones salidas de la realidad, hasta con empresas del mismo Estado, con empresas privadas, fundaciones  “dizque” sin ánimo de lucro, con personas jurídicas y naturales, cuyos objetos de muchos de estos contratos  nada tienen que ver con lo declarado y consignado  en los  registros mercantiles, perfiles, misión y visión  de varias empresas,  para lo cual fueron creadas diferentes personerías jurídicas a las cuales se les adjudican muchos de estos jugosísimos contratos a diestra y siniestra.

Pero desafortunadamente cuando el ciudadano del común se acerca a pedir alivio a sus precarias  necesidades y paupérrimas condiciones de vida, así como para su comunidad, y sucede a diario por toda la geografía Política del País,  la respuesta olímpica de siempre de  casi todos y en toda la administración pública del Estado Colombiano es: No hay plata, veremos más adelante, estamos pendientes que podemos gestionar y cómo podemos irles colaborando, los vamos a tener en cuenta, me están acordando, pero denos tiempo que las cosas se van dando. Y así lo llevan cada vez que puede conseguir una cita y  lo dejan hablar, con una u otra excusa siempre le mienten, se burlan de él, lo pisotean y como dice un disco clásico de salsa Colombiano, “han cogido la cosa , la cosa la han cogido, que pa reirsen se burlan de mi”, el mismo sonsonete y el mismísimo cuento calcado de siempre una y otra vez,  y  de nuevo le dicen al ciudadano del común  que por más que quisieran no pueden ayudarle, no pueden  por ahora hacerlo pero que espere que más adelante .

 Mientras tanto un reducido y selector grupo de los pocos que pueden saborear y disfrutar de las mieles que produce el sector público, entre  contratistas, políticos, financiadores de campañas, mafiosos,  dirigentes,  y por supuesto los mismos mandatarios,  hacen y deshacen con los sagrados recursos públicos del Estado que a todos nos pertenecen, y   los entes de control muy poco hacen o pueden hacer, esa es la triste y cruda realidad.

Continúan las comunidades ingenuamente creyendo, esperando las próximas elecciones para que les vuelvan a comprometer su voto con una sarta de embustes y de engaños y entre  tanto aplicando un dicho común expresado repetidamente por mi madre que dice: “ LAS ESPERANZAS NO LLENAN, PERO MANTIENEN” esperando que en algún momento de sus vidas logren un auxilio y un consuelo a su afligida y angustiante situación, pero tal como el  disco en la radiola, la historia continua dando vueltas hasta que se termina, y el ciclo se repite una y otra vez jugando con la necesidad, la ignorancia, la ingenuidad y la esperanza del atribulado pueblo que los eligió para gobernar y atender sus necesidades primarias y no para desangrar el presupuesto, robar y  embolsillarsen los dineros públicos y llenar las arcas de sus círculos más cerrados.

Nada de lo anterior es nuevo, sin ser pesimistas más bien objetivos y muy realistas, nada cambiara dentro de la realidad política del País, como siempre acá no pasa nada, y todo continuara igual, para infortunio y desdicha de las comunidades.

¿Cuándo despertaremos?  ¿Hasta cuándo?

Visto 557 veces

Deja un comentario

Asegúrese de introducir toda la información requerida, indicada por un asterisco (*). No se permite código HTML.