Miércoles, 08 Julio 2020 11:50 Escrito por ARMANDO SAAVEDRA - Exsecretario de Planeación del Huila
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El futuro de la educación pública

Algunos comentarios a la columna “La hora de la innovación”, han sido ¿cuál debe ser el rol de los profesores y la educación pública en tiempos de la pandemia? Con base en mi experiencia, el análisis tiene múltiples aspectos.

He discutido con más de una treintena docentes del sector público y privado, sobre esta problemática, los puntos más importantes son: Poca preparación del personal docente en temas tecnológicos, escasa penetración del servicio de internet, falta de equipos tecnológicos en los hogares huilenses, así como la falta de capacidad de los padres para apoyar a sus hijos.

Me comentan del esfuerzo para que sus escuelas y colegios funcionen de la mejor manera en esta difícil situación, que la falta de preparación de los docentes les ha generado problemas de depresión y, más aún, cuando el ministerio ordenó el regreso a clases, y que los docentes de más de 60 años debían quedarse en casa; a una sede solo regresarían 2 de los nueve docentes que hay, y estos entraron en pánico y stress, por la imposibilidad de cumplir con su obligación.

Otro punto es la poca capacidad que tienen los padres de los jóvenes del sistema público para controlar, hacer seguimiento y apoyar la educación de sus hijos. La pregunta que surge es ¿cómo hace un padre de familia que no sabe leer (sobre todo en zona rural), no tiene la capacidad para interactuar en lo virtual, o le falta conocimiento para apoyar la educación de sus hijos?

Ante la pregunta de ¿la educación pública está en peligro?, varios docentes responden: “el tema es bien delicado, la educación colombiana se envejeció y está enmarcada en patrones tradicionalistas que no permiten otras formas de aprender” ni de enseñar, agrego yo. Lo que hacemos, continúan, “no se pueden llamar clases virtuales, puesto solo se envía unas guías por WhatsApp. De nuestros estudiantes casi ninguno tiene conectividad, solo nos comunicamos con datos de celular”.

Docentes del occidente y sur del departamento, responden: “No todos los docentes estamos trabajando al ritmo que deberíamos, ha tocado hacer adaptaciones a la programación curricular, priorizar temáticas, manejar la transversalidad, darle prioridad a la tecnología que es buena, siempre y cuando se contara con las herramientas necesarias para hacerlo; las directrices nos sugieren trabajar lo elemental, dado a que hay temas que es difícil explicarlo en las condiciones actuales. El trabajo como tal se ha duplicado, debemos llamar telefónicamente a los estudiantes en horarios que no corresponden al nuestro; sin embargo, somos flexibles sobre todo con aquellos que están en el campo por la cosecha y sus padres, dueños de los celulares, han debido desplazarse.

Quienes no tienen celular, son estudiantes en peligro de deserción pues no se logra establecer contacto. En nuestro caso hay estudiantes que no vemos ni escuchamos desde el 13 de marzo que inició esta tragedia, por decirlo de otra manera”.

Otra problemática, “en nuestras comunidades educativas aún hay padres que son analfabetas, en mi caso tengo 3 padres que no saben leer ni escribir y les toca apoyarse de los vecinos, casualmente hoy que hable con ellos, decían “profe ya estoy aburrida de que mi hijo estudie así, me provoca retirarlo” y ahí entra nuestra motivación para que este estudiante continúe”. comenta una docente del occidente del Huila.

En Neiva, se de docentes controlando a sus alumnos vía whatsApp, pues ellos no tienen computadores y a sus padres poco o nada les interesa su educación. Sobre sus hombros está la responsabilidad del aula de aceleración, uno de los procesos más difíciles en condiciones normales, pues son jóvenes en extra-edad con problemáticas sociales y alta vulnerabilidad.

Estos problemas no preocupan a la educación privada, en menos de 15 dias, habían solucionado los mayores inconvenientes. Sus docentes son jóvenes, más preparados en lo tecnológico y sus instituciones más exigentes. Los padres son profesionales y/o empleados que han podido dar apoyo a sus hijos, y la gran ventaja es que sus estudiantes están recibiendo sus clases virtualmente y cumplen horarios establecidos.

En conclusión, la educación pública está en peligro, incluida la superior, que no es ajena a lo expuesto. resultados de políticas de gobiernos que se preocupan más por recuperar el comercio, a costa de la salud de nuestra gente, como se vio en el Covid Friday pasado, que por mejorar las condiciones de nuestra educación. Panorama que va de sombrío a oscuro, a medida que nos alejamos del centro del país. Las regiones, entre más apartadas, más abandonadas.

¿La solución? hacer un llamado a la comunidad educativa:  docentes, estudiantes y padres de familia. A los primeros que no se amilanen ante los nuevos retos, ustedes son el modelo para seguir de cientos de jóvenes que los admiran y hoy más que nunca los valoran. A los estudiantes, aprovechar esta crisis, no claudicar, seguir adelante y cada vez con más ímpetu para empezar a construir un nuevo ciudadano, más crítico y capacitado. A los padres, un llamado a no perder la fe, sus hijos, merecen lo mejor de un futuro posible, sus docentes están trabajando duro en tratar de formarlos para éste, nosotros somos los que debemos mantener a nuestros hijos en clase, virtual o presencial, pero no claudicar ante este panorama.

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