Sábado, 04 Julio 2020 22:48 Escrito por MARÍA DEL CARMEN JIMÉNEZ - Exsecretaria de Educación del Huila
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 Mujeres y hombres en la reconstrucción del mundo pospandemia

¿Seremos los y las mismas después de esta crisis sanitaria y económica mundial? ¿Seremos capaces de replantear la dirección en la cual vamos a transitar en años próximos? Este es un gran desafío que tendrá respuestas, en la medida que empujemos la construcción de una nueva economía más redistributiva, equitativa, sostenible, la implementación de nuevas relaciones del Estado con sus ciudadanos   y viceversa. En la medida que fortalezcamos la solidaridad la empatía y   transformemos gradualmente el sistema patriarcal y su orden social jerárquico, autoritario que rompe la sensibilidad del ser humano.

 El sistema patriarcal en el cual estamos inmersos hombres y mujeres, habla de derechos de las mujeres pero mantiene las desigualdades y el edificio de los poderosos.  Aplica la crueldad sobre el cuerpo   femenino, da poder para su control y posesión, fortalece las relaciones asimétricas entre unos y otras, impone un mandato de masculinidad que genera sufrimiento en los hombres porque les obliga a ser más potentes en el plano sexual, económico, les niega la sensibilidad humana y la expresión de la ternura.  Establece una feminidad estereotipada y frágil. 

El Patriarcado construye narrativas y mitos de creación para justificarlo y naturalizar la subordinación.  Es funcional al capital, forman una dupla que se fertiliza y promueve.  En términos de la Antropóloga Rita Segato, el mundo de hoy está marcado por “la dueñidad” que conlleva a la pedagogía de la crueldad encaminada a reprogramar a las personas para acallarlas y disminuir su capacidad de empatía, cosifica e instrumentaliza la vida humana.

 Para los dueños del mundo el patriarcado es fundamental para el ejercicio de su poder. por eso estigmatizan los   movimientos feministas, califican de ideología negativa el enfoque de género, que como categoría de análisis permite explicar lo que acontece en los vínculos humanos cuando en relación al sexo se establecen relaciones de subordinación y discriminación. No toleran la diversidad ni la otredad.

Los hombres también deben participar en la lucha por desmontar el mandato patriarcal de la masculinidad que los presiona, los insensibiliza, los convierte en agresores, les impide ser felices. Deben comprender que no son dueños de las mujeres si no que su convivencia con ellas debe estar mediada por el respeto en las diferencias.

 Los Hombres deben tomar la decisión de aventurarse en el futuro que promete avanzar hacia la igualdad con las mujeres, a construir una nueva masculinidad y nuevas formas de relacionarse o seguir refugiados en el mundo patriarcal. Parece una utopía todo esto. Pero como lo planteó Galeano, las utopías nos enseñan a caminar. Muy a pesar de la realidad que enfrentamos es posible construir la historia a cuatro manos y dos miradas donde lo femenino no sea invisibilizado o aniquilado.

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