Sábado, 20 Junio 2020 18:07 Escrito por MARÍA DEL CARMEN JIMÉNEZ. Ex Secretaria de Educación del Huila
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Los feminicidios

Son el último eslabón del contínuum de violencias en contra de las mujeres en los sistemas patriarcales. En ellos se coloniza, humilla maltrata, viola y controla el cuerpo de las mujeres para apropiarse de su libertad, de su amor y su autonomía.  El poder y la violencia machista se descargan sobre el cuerpo de las mujeres hasta aniquilarles la vida.

El concepto de feminicidio contribuye a desarticular el sistema de creencias que naturalizan las violencias y revelan el carácter del asesinato de mujeres como producto de las relaciones de poder entre los varones y ellas.  Como lo plantea Ann Jonasdotir, la relación socio-sexual que predomina en las sociedades actuales “es una en la que el poder del amor de las mujeres, entregado libremente es explotado por los hombres”.

 Los feminicidios también nos indican la responsabilidad del Estado por la omisión de su obligación para garantizar la seguridad de sus ciudadanas. Desde el movimiento social de mujeres se reconoce “una violencia institucional” porque cuando las mujeres desean acceder a las rutas de atención, luego de un caso de violencia, por diferentes razones de negligencia institucional tanto en el sector salud como en el sector de la justicia, no reciben la debida y oportuna ayuda, lo cual permite la reproducción de unos ciclos de violencia que conllevan al feminicidio. Los índices de impunidad frente a ellos son muy altos.

 No basta con que el Estado en todos sus niveles en la vida nacional expida declaraciones y comunicados.  Se necesitan programas efectivos para prevenir las violencias contra las mujeres y proteger su vida e integridad física sexual y afectiva. Colombia ha suscrito convenciones y tratados internacionales encaminados a evitar toda forma de discriminación y violencia contra las mujeres, se han proferido leyes que los desarrollan, pero lamentablemente no se aplican a cabalidad. La ley 1257 de 2008 fue un avance normativo en términos de la protección y garantía de derechos de mujeres víctimas de todo tipo de violencias y la Ley 1761 de 2015 conocida como, Ley Rosa Elvira Cely, tipificó los feminicidios como delitos penales autónomos en nuestro país.

No es gratuito que esta ley se llame así porque el feminicidio cometido en la humanidad de Rosa Elvira en el 2012, conmocionó la opinión pública por su crueldad, lo cual permitió reconocer que la violencia patriarcal no tiene límites es sádica y despiadada. En el marco de las relaciones de pareja según el estudio de Stefanny López de la Universidad Nacional, el   80% de los casos de feminicidios corresponden a celos, discusiones, antecedentes de violencia e incluso razones que evidencian casos de propiedad de pareja en la medida que las mujeres son consideradas como objetos intercambiables y apropiables por parte de los hombres.

En Colombia 70 mujeres han sido víctimas de feminicidio en 2020, en el Huila en lo transcurrido de este confinamiento obligatorio, tres feminicidas acabaron con la vida de Cindy Vanessa Piña Oyola, Elida Amanda Pérez y Yudi Fernanda Pérez Uribe. Debe recaer con fuerza todo el peso de la justicia sobre ellos y debe conllevar a los gobiernos departamentales y locales a implementar de manera efectiva la Política Pública de Género para las mujeres huilenses.

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