Lunes, 25 Mayo 2020 21:06 Escrito por WILLIAM CALDERON ZULUAGA, El Barquelo
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La Barca de Calderón:

Pasado y presente del periodismo colombiano

 

A tiempos aquellos.

Desde el papel periódico ilustrado, hasta finales del siglo pasado, el periodismo  colombiano, desde la independencia hace 200 años, tuvo unas  características  esenciales,  que lo distinguieron  y lo hicieron respetable y popular.

Dignidad intelectual

 Los lectores sabían que estas tribunas se guiaban, en primer lugar, por la estricta veracidad en la noticia y en la información, y en una severa libertad e independencia en los editoriales y las  columnas de sus colaboradores.

Lejos de los negocios

Por una curiosa y afortunada coincidencia, las publicaciones más influyentes estuvieron  asociadas a una gran dignidad intelectual y a la práctica de unos principios ideológicos claros y bien definidos... Eran periódicos con sello intelectual y huella política, lejos de los negocios privados y de los contratos con el estado y los gobiernos  de turno.

Recordar es vivir

 Nadie viendo el pasado imagina a Alfonso Villegas Restrepo el fundador  de El Tiempo, o a Eduardo Santos , su posterior propietario,  a Don Fidel Cano, fundador de El Espectador , a Laureano Gómez y a José de la Vega, y Mariano Ospina Pérez y Doña Bertha  condicionando la postura de sus periódicos a un  tráfico de influencias para presionar con editoriales o noticias, la adjudicación de licitaciones,  el otorgamiento de contratos, en fin la impúdica confusión de la vida de sus periódicos con la vida próspera del estado poniéndolos al servicio de sus intereses privados de enriquecimiento, lejos o en contravía del interés general y del bien común.

Los nuevos dueños

En una mirada desprevenida pero independiente y crítica, observamos cómo los dueños de bancos, de  constructoras, de grandes negocios en la salud o en las pensiones, se fueron apoderando sistemáticamente  de los medios de comunicación  en Colombia.

La propiedad de los medios es hoy un  trofeo de los concentradores de la riqueza que están ahorcando a la clase media, que no les importan, ni los profesionales, ni los trabajadores independientes, ni los proletarios de la ciudad y el campo, y que solo mira  el codicioso interés de  esos grupos  económicos en competencia.

¿Y de la calidad intelectual que?

La calidad intelectual ha desaparecido. Los directores y los columnistas  para permanecer en el oficio tienen  que vivir de rodillas ante  los amos del  poder económico  de  su estrategia de presión para su  enriquecimiento frente  a los gobernantes de turno.  

 Pruebas al canto. Los dueños de la libertad de prensa

El Tiempo dejó de ser de ideología liberal y pasó a las manos del rico de turno,  señor Sarmiento Angulo.

 El Espectador, dejó  de ser un periódico de ideas liberales para devenir en un boletín del  grupo Santodomingo. Revista Semana fundada por Alberto Lleras, es ahora un  medio de presión de otro grupo económico, la familia Gilinsky.

 Y, qué decir de la TV, la radio, los medios de comunicación  digital.

Los tiempos en que el periodismo era antorcha para iluminar y no tea para incendiar, quedaron atrás. Ahora juegan en esos grandes medios  solo los intereses creados de sus dueños. Son el motivo y razón para que sigan existiendo.

Los sobrevivientes 

Sobreviven en provincia el Colombiano de los Gómez Martínez,  La Patria de José Restrepo, El País de los Lloreda, El Occidente hoy virtual, Vanguardia Liberal, que de la época recia de vocero del liberalismo santandereano, pasó a ser una de las poleas del grupo económico del periódico de los herederos del Dr. Galvis.  El Frente, medio conservador de Santander, sobrevive gracias al titánico esfuerzo de un Quijote del periodismo colombiano, Rafael Serrano Prada. El Universal, de Don Domingo López Escauriaza, terminó en manos de acaudalados empresarios cartageneros. EL Heraldo de los Fernández, bajo el alero del grupo poli económico de los Char y La Libertad que le hace honor a su nombre.

Radio y Tv

Las cadenas Radiales, las televisoras RCN y Caracol, en manos de poderosos intereses económicos nacionales y extranjeros.

Ahora en tiempos de pandemia, con descaro, se habla de la "libertad de prensa" para que con dineros del  estado  refinanciar estas empresas en apuros. Con plata de los contribuyentes pretenden salvar a estas empresas que dejaron de ser tribunas libres de opinión para ser un grupo de presión de sus ricos dueños frente al poder político y a todos los gobiernos de turno.

 El nuevo sometimiento

A doscientos años de la gesta emancipadora,  el sueño por el cual luchó,  con ardentía  el Libertador  Bolívar  su victoriosa batalla  contra la esclavitud  y por  su abolición, la  que  finalmente  logró materializar Don José Hilario López, está hoy en entredicho en lo que a  libertad de  prensa y opinión se refiere.  En contravía del ideal bolivariano, nuestra prensa está sometida a una moderna forma de  esclavitud. Sus  dueños  son  los mismos  usufructuarios  del poder económico, que tiene sumidas en la pobreza y la miseria a las grandes mayorías nacionales.

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