Jueves, 07 Junio 2018 00:00 Escrito por
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A todas las entidades del estado las debe caracterizar la seriedad, la responsabilidad en sus acciones, que debe ser un principio evidente. Pero en particular, la Registraduría del Estado Civil, su actuación debe ser extremadamente responsable porque en ella descansa el sagrado derecho de la democracia, el manejo de la voluntad popular, cosa que en los dos anteriores debates no ha sido propiamente coherente, ni celosa, ni responsable. Por su culpa, la manifestación electoral es un mercachifle, los intereses mezquinos, gracias a su obsolescencia, son desastrosamente evidentes, lo que ha llevado a una profunda desconfianza entre electores y candidatos.

En particular me asombró que habitantes de la ciudad donde vivo viajaran la noche anterior a las elecciones a sufragar en los diversos municipios de origen, sin que allí ejerzan ninguna actividad ni los frecuenten. Al preguntarles por quien iban a votar, respondieron que por Vargas Lleras; y al precisarles quien sufragaba los gastos de su traslado, me respondieron que el Alcalde. Esa era una voz a gritos. Imposible que los registradores, las autoridades locales, el ejército, la policía no se enteren cuando estas personas van a las cabeceras municipales solamente en elecciones, en buses que contratan, no los directorios, sino, la mayoría de veces, los alcaldes para atender las exigencias de sus jefes políticos.

El colmo de la desconfianza para la Registraduría (Así llaman la entidad en la calle) es al parecer el fraude continuado que allí se aplica y que el registrador ha llamado “errores humanos”. Pues nó. No son errores humanos cuando en una muestra de la MOE se encontraron más de cuatro mil formatos E14 adulterados, los que favorecen al candidato Iván Duque y perjudican al resto. Basta ver pequeños ejemplos: En los llamados, “errores humanos” del formulario E14 se puede notar que el número 1 lo convierten en 7 o en 9. Eso significa que le atribuyen al candidato Duque siete mil o nueve mil votos, cuando en realidad ha sacado mil. También se encuentra que convierten el 0, en 9, el 5, en 6... Es decir, que dependiendo del lugar donde se ubique la cifra, se le adjudica un número geométricamente superior.

Lo anterior se observa en los E14. Porque los E27 apenas comienzan a ser revisados, en los que se ve la siguiente perla: En una mesa ubicada en Bello, Antioquia, un candidato del Partido Verde tenía en el formulario E14, 0 votos. Cuando los revisores fueron a cotejar con el E27, le aparecieron 5 votos. Al candidato Gustavo Petro, en una mesa en Medellín, le aparecieron en el formulario E14, 26 votos; y al cotejar el resultado en el formulario E26, apenas habían registrados 6 votos.

Solamente, para no cansarlos, quiero mencionar estos dos casos. Pero son muchos. Mejor dicho, a nuestras autoridades designadas por voto popular no las está nombrando el pueblo sino la corrupción, el descuido, la irresponsabilidad de la Registraduría. Y, Ahora, resulta, que son “Errores humanos”.

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