Domingo, 03 Mayo 2020 17:18 Escrito por RODRIGO VILLALBA MOSQUERA, Senador de la República
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La economía alrededor de la pandemia

Muchos han pedido economía de guerra, para que en esta emergencia actuemos como tal. No es fácil para las autoridades monetarias y fiscales actuar por fuera del molde ortodoxo que se viene aplicando después de la crisis financiera del 98, donde ha habido una especie de Política de Estado, que ha redundado en estabilidad fiscal con reconocimiento de Agencias Certificadoras Internacionales. En línea, ante la crisis sanitaria de covid-19, que ha generado cierre de la mayor parte de los subsectores productivos, reducción de empleo e ingreso en los hogares, y la incertidumbre de las consecuencias de la epidemia, han privilegiado la opción de buscar liquidez; así, el BanRepública, para preservar la oferta de crédito, redujo el encaje y las tasa de interés, como el gobierno con el Fondo de Garantías, asume el riesgo entre el 80% y el 90% del crédito. Todo para que fluya el crédito y haya caja en las empresas.

A pesar de lo anterior, los bancos aumentan las tasas de intermediación. El crédito no fluye. Es decir, el gobierno fracasó con el modelo a través del sector financiero convencional, como también fracasó enviando los recursos públicos a la red hospitalaria a través de las EPS.

Amerita por parte del gobierno, es un talante menos ortodoxo, y aplicar una visión keynisiana de la economía, donde el Estado sea el principal agente económico. Le corresponde tomar medidas donde los recursos para salud lleguen directamente a los entes territoriales, hospitales y clínicas.

Llegarle directamente a la gente que tiene hambre, y no tenerle miedo a las propuestas de Renta-Vida, Renta-Universal, donde se condensen los subsidios y apoyos directos del Estado a los informales y desempleados, con el giro a cada familia de estas, de medio a un salario mínimo mensual mientras dure la pandemia; y con instituciones de emergencia llegar con recursos a las medianas y pequeñas empresas para detener el desempleo. Como no hay autoridad que le ponga tatequieto a los bancos ellos atenderán a los grandes, y el gobierno directamente a los pequeños y medianos.

Ya el FMI le prestó al gobierno 10.800 millones de dólares, el Comité Consultivo de la Regla Fiscal les autorizó relajarla aumentando el déficit, y facilitando el endeudamiento. Y si es menester, acudamos al BanRepública para un crédito directo de emisión, pero los recursos tienen que aparecer y los instrumentos de llegada a los que lo necesitan también. Finalmente, el Estado está para privilegiar a los pobres y las emergencias. Ahí estamos, y es donde el Estado tiene que jugar como agente principal de la economía, y dejar de lado por el momento esa posición conservadora ortodoxa.

La voluntad política de un gobierno se expresa con presupuesto, pero también con eficacia.

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