Jueves, 23 Abril 2020 15:46 Escrito por GABRIEL CALDERON MOLINA
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Este confinamiento

Este confinamiento en que estoy me ha permitido revolcar archivos personales en donde he encontrado muchas cosas que tenía casi olvidadas.

Entre ellas encontré el pequeño libro UNA LLAVE PARA PRAGA, en el que se describe las maravillas culturales de esa ciudad, que tuve oportunidad de visitar en el verano de 1967 siendo estudiante en París. En los días que estuve allá, un día, mientras disfrutaba de una piscina a orillas del río Moldava, que atraviesa la ciudad, una muchacha de unos 20 años, se estrelló conmigo y de inmediato se me acercó a pedirme escusas. Yo le respondí en francés y cuando ella me escuchó se me acercó también hablando en francés, se sentó cerca de mi y hablamos unos 20 minutos. Luego me invitó al sitio en donde estaban sus padres y con ellos entablé una conversación muy amena. El señor era integrante de la Sinfónica de Praga y hablada casi perfecto el francés, el ruso, el alemán, el italiano y algo de español.

Luego me invitaron a su casa que quedaba cerca de ese lugar y allí hablamos largo rato, me invitaron a cenar y a escuchar composiciones de Antonín Dvorak. Siendo ya las 9.oo pm cuando aún el sol estaba alumbrando, decidí partir para mi hotel. La muchacha me dijo que me acompañaría hasta el puente para pasar el río, pero al llegar a ese lugar me invitó a degustar cerveza de ese país (Checoeslovaguia) y así permanecimos juntos hablando hasta las 11 pm. Ella me acompañó hasta el hotel y me dijo que al otro día me buscaría alli a las 9.00 a.m. Al día siguiente paseamos juntos hermosos sitios de Praga, almorzamos en un restaurante muy particular, y como esa noche yo partiría hacia Berlín, ella me manifestó al momento de despedirnos que me visitaría en París antes de mi regreso a Colombia.

Así lo hizo, en enero 1968 y me trajo a regalar el librito mencionado, ahora para mi una verdadera joya de un recuerdo de una mujer que me dijo al final, que le gustaría vivir en Colombia. Ella era bella y muy culta. Hablaba, además del Checo, Ruso e Ingles. ¿Que hago ahora con ese librito que ella me regaló? Ella se llamaba Jana Novakova.

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