Domingo, 08 Marzo 2020 23:39 Escrito por MIGUEL RODRIGUEZ HORTUA
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El nuevo gobierno

 

Para los gobernadores y alcaldes el primer trimestre es de integración del plan de desarrollo departamental con los planes de desarrollo de cada municipio.

Son tres meses de intenso trabajo entre gobernador y alcaldes con sus respectivos equipos para lograr construir armónicamente su carta de navegación, para el logro de la gran apuesta regional del cuatrienio, que tiene que ver con: educación, salud, cultura, convivencia ciudadana, vías, infraestructura y desarrollo rural integral; apuesta más relevante de campaña de nuestro gobernador y de la mayoría de alcaldes.

¿Pero cuáles son sus grandes retos? El gobierno departamental en cabeza del ingeniero Luis Enrique Dussán recibió un departamento con sus vías rurales totalmente colapsadas, intransitables, que afectan directamente a nuestra economía macro, que es la producción agrícola, piscícola y pecuaria. Las vías secundarias al igual que las vías terciarias requieren de mantenimientos rigurosos e inmediatos, para dar paso al desarrollo de nuestra economía rural, el turismo y emprendimiento regional.

Luis Enrique es un hombre de alto perfil técnico y gerencial que le permite estar por encima de la politiquería. Su perfil es totalmente diferente al de su antecesor, que todos los días hablaba y encantaba. Luis enrique es más ejecutivo, más de acción, que de actor mediático. No le será fácil en poco tiempo resolver la diversidad de necesidades insatisfechas, pero con su capacidad, visión y buena intención, y su buen equipo de gobierno, al Huila le espera grandes acontecimientos positivos.

Nuestros nuevos alcaldes lo mejor que tienen, es sin lugar a dudas, su buena intención, en hacer las cosas bien. Gorki Muñoz alcalde de Neiva, recibe una ciudad con los índices más altos de inseguridad, producto de otro alto índice, el de extrema pobreza y falta de oportunidades, entre ellas: acceso a educación, empleo y vivienda. A Gorki hay que valorarle su liderazgo social, su lealtad con su equipo y amigos que lo llevaron al éxito electoral. Y, lo más relevante de nuestro nuevo alcalde, es sin duda su humanismo, que es un valor intrínseco inmerso en el alma.

El cargo más peligroso que hay en Colombia es: ser alcalde o gobernador. Sus enemigos puntuales, sus propios resentidos y los órganos de control en cualquier momento pueden truncar su vida. Por ello cuando nuestros gobernantes empiecen a levitar, a mirar de arriba hacia abajo, sí aún no se han vuelto sordos y ciegos, hay que decirles: que pongan sus pies sobre la tierra, qué el poder es, efímero.

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