Miércoles, 02 Mayo 2018 00:00 Escrito por
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El valle del río Cauca va en rumbo acelerado a convertirse en desierto. Su riqueza hídrica subterranea, de origen fósil, explotado en forma intensiva, como la tierra de la región, es agotable. Estudios de la Universidad del Valle dan testimonio de que el recurso se estaría terminando en un lapso  no mayor a 20 años. De no promoverse la diversificación agrícola, y establecer reservas boscosas, sus habitantes, sus animales, su flora se vería abocados a  la sequía, segundo a la desaparición. Pero los dueños de medios de comunicación, y quienes quisieron aprovechar, con propaganda JJ rendonista, conocida como propaganda negra, la afirmación del Candidato Gustavo Petro, en el sentido de pedirle al industrial Ardila Lule la venta de sus tierras por un interés nacional, y regional, en ignorancia crasa no entendieron y quisieron envenenar el mensaje.

La situación que presenta la rivera media del río Cauca es la misma de otras regiones en el país, incluso caracterizadas por una mayor fragilidad, por culpa de los monocultivos y la explotación intensiva. Podemos referir el valle del río Magdalena o el altiplano Cundi-boyasense. Son zonas de sobre-explotación agrícola, donde se da un uso exagerado de fertilizantes de origen químico, herbicidas y fungicidas. Buena parte de sus fuentes de agua están altamente contaminadas, o en el peor de los casos han desaparecido. En otras regiones, por la fragilidad del suelo, dado el acelerado despoblamiento de los bosques nativos para el uso de la ganadería extensiva, como ocurre en Caquetá, Meta y Putumayo se marcha en forma acelerada hacia la desiertación de amplios territorios.

Viendo esta realidad, la propuesta lanzada por Gustavo Petro en Puerto Tejada no es castro-chavista, como la calificó Alvaro Urive y su candidato de marras. Tampoco populismo del socialismo del siglo XXI como dijo el candidato Germán Vargas. Es una necesidad, que si los demás candidatos contaran con el conocimiento de la situación del país en el uso del suelo, y si piensan que nuestra descendencia debe heredar un lugar bueno para vivir, deberían contemplar en sus propuestas de gobierno, simple y llanamente, utilizando las herramientas constitucionales, proteger los recursos, y lo que esa protección supone. La afirmación de “convencer al industrial Ardile Lule de comprarle sus tierras en el Norte del Cauca”, es respetuosa, es justa, es conveniente.

Por el fervor de la campaña, hay que entenderlo, las propuestas son tomadas a la ligera, sin el juicioso análisis que debe existir de las mismas, solo por el fracking del afán electorero, donde lo importante es imponerse a como dé lugar, calificando ligeramente al contrario, con la intervención de asesores y publicista para amarrar propuestas en qué se debe decir y qué no, no lo que conviene al país, sino lo que suponen se debe decir al elector, así sea cumplible o un exabrupto, como el de suprimir las cortes o que los abuelos hereden la pensión de su esposa o esposo muerto como lo ha planteado el candidato Duque, sin duda no porque lo vaya a hacer, sino porque JJ Rendón le dijo que eso producía réditos electorales, aprovechando el desprestigio de la justicia, y que la mayoría de los votantes indolentes no ven la pensión como un problema, algo que se ve solamente cuando no se tiene con qué comer en la vejez.

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