Viernes, 21 Febrero 2020 16:59 Escrito por EVER VERÚ COLLAZOS
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“A medias y sin zapatos”

Una vez más,  otra de las tantas obras civiles inconclusas hechas a medias, entregadas y recibidas por los interventores sin ninguna tacha y sin el menor de los escrúpulos, pareciera ser el pan de cada día, especialmente  en las deterioradas e intransitadas carreteras o vías secundarias y terciarias de la Nación.

Para la muestra un botón.  La vía que conduce de Pitalito hacia el municipio de Acevedo no es la única y menos la excepción en la geografía Colombiana.

Luego de varios años de abandono total, y con tan solo pocos meses de haberse iniciado un rustico y rudimentario reparcheo de salto en salto, al estilo canguro,  en una vía abandonada y echada a su suerte,  sumamente deteriorada, en un estado deplorable  y muy  lamentable,  que me atrevería a afirmar  sin conocimientos en ingeniería civil y menos sin ser profesional en la materia, que esta presenta por lo menos un setenta 70 % por ciento sino más, de daños en su tramo al menos hasta el alto Vella Vista, precisamente en límites territoriales entre el municipio de Pitalito y Acevedo Huila, la cual ya se está empezando a deteriorar nuevamente en sus cortos  tramos en donde se iniciaron las obras de tan minúsculos e indecorosos reparcheos.

Una carretera,  que en una sociedad responsable y honesta, debería haberse removido la capa asfáltica sino toda, por lo menos en el porcentaje altamente descrito, o en su lugar  pavimentarla de nuevo por completo.  Las cunetas de lado y lado de la vía ni se diga, inundadas de lodo y toda clase de escombros y maleza en la gran mayoría de su tramo sin que nadie haga nada.

Falta absoluta de muros de contención en algunos tramos de la banca que se desprende de a poco, conduciendo a pequeños abismos sin llegar a exageraciones, convirtiéndose en verdaderas trampas mortales, con el alto riesgo  de accidentalidad que esto implica, amenazando y poniendo en riesgo la vida constantemente,  de todos quienes transitan  a  diario dicha vía, pero tampoco se hace nada. Pues por más pequeños que parezcan tales abismos no deja de ser preocupante, alarmante e inquietante, llevando al temor constante de todo tipo de transeúntes.

Una vía que de lado a lado observa amordazada, impotente e infructuosamente,  como la maleza se encarga a diario de ir invadiendo e infestando lo poco que queda de ella, obstaculizando la visibilidad  y por ende acrecentando el peligro constante pata todos quienes  transitan  dicha carretera,  bien sea en vehículos, motocicletas, bicicletas, peatones y en general, tanto como para los residentes de dichos sectores quienes a diario la transitan quieran o no, toda vez que  el peligro es constante, pues muy a pesar de que se debe transitar con mucho cuidado y precaución, el alto riesgo de accidentalidad es inminente. Es muy evidente que hace mucho tiempo no se le hace ningún tipo de mantenimiento, y ni siquiera se corta la maleza que crece a lado y lado de dicha vía.

Los campesinos y residentes de dicho sector, tapando una gran cantidad de huecos con tierra, con el único propósito y fin, de recibir en contraprestación de uno que otro generoso transeúnte,  unas cuantas monedas para  ayudar a su sustento y al de sus familias.

Las evidencias no mienten.

Pero como sucede lamentablemente en nuestro Estado, y para  “no perder la costumbre”, se adelantan  unos rústicos trabajos de reparcheo como lo conocemos, que apenan, afligen   y entristecen por la falta de profesionalismo, de ética, de compromiso y responsabilidad por parte de quienes adelantan dichas obras. Contratistas, personal de la Gobernación del Huila, y/o funcionarios de Invías a quienes compete el manejo y atención de dichas vías intermunicipales, e interdepartamentales o mal  llamadas vías nacionales, las cuales son una vergüenza a lo largo y ancho, en la gran mayoría del territorio Colombiano,  pero además de lo anterior todo sucede, por la misma falta de control de los entes que vigilan y regulan la materia.

Pues aunque los trabajos al parecer, supuestamente continúan en curso desde finales del año pasado, en las últimas semanas la maquinaria y el personal que adelantan dichas labores,  desaparecieron como por arte de magia sin dejar rastro alguno,  y los trabajos continúan inconclusos y a medias,  en lo poco que se ha hecho hasta ahora.

Como quisiera equivocarme, y que los contratistas o la dependencia del Gobierno departamental o Invías en su lugar, quienes adelantan dichas labores, me tapen la boca como decimos coloquialmente, y se le den continuidad a los trabajos oportunamente. Así mismo esperamos que una  vez concluidas las obras, se entreguen de manera honesta, ética, con profesionalismo  y con responsabilidad de todo el  personal a cargo de dichos trabajos, así como de la interventoría de la obra sin vender   su conciencia como generalmente sucede, aunque lo dudo mucho que así sea,  ya que este es  el pan diario en casi todas las obras civiles de este tipo en el Estado Colombiano.

Es muy lamentable tenerlo que decir, pero tampoco se evidencia y al parecer no  hubo el menor  compromiso y gestión,  por parte de los anteriores alcaldes de los municipios directamente afectados, entre ellos Pitalito, Acevedo, Suaza, Florencia, entre otros, para que se adelantaran trabajos oportunamente y bien hechos.

¡Que indolencia y falta total de empoderamiento!

Nacen muchos interrogantes…y dudas.

Parece tan habitual y tan “NORMAL”, que se  reciban obras inconclusas y terminadas a medias sin el más mínimo  control y sin el menor de los escrúpulos, toda vez que estas situaciones ya no escandalizan ni menos son objeto de investigaciones por parte de los entes de control, y ni siquiera de quejas  por parte de la misma ciudadanía, a sabiendas de que las autoridades en muchos casos, se quedan cortas y/o comulgan con dichas prácticas corruptas y deshonestas que el ciudadano del común, el afectado directo,  prefiere hacerse también el de la vista gorda por  la afectación causada, y cohonestar indirectamente con el personal que realiza dichos trabajos a medias.

¿En dónde están los principios éticos, morales y profesionales de los interventores de este tipo de obras y por supuesto de contratistas y el personal que realizan dichos trabajos en el Estado Colombiano?

¿Qué hacen los entes de control gubernamental y Estatal?

Pero como reza el viejo y reconocido adagio popular, desafortunadamente todo en nuestro País se hace “A MEDIAS Y SIN ZAPATOS”, y todo sigue su curso normal como si nada sucediera. Ya mañana será un nuevo día y todo quedara en el olvido para desdicha e infortunio de las comunidades,  y la corrupción permeando y extendiendo sus tentáculos día a día, con la complacencia del mismo Estado.

Amanecerá y veremos.

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