Lunes, 23 Abril 2018 00:00 Escrito por
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El Huila afronta una crisis  vial de grandes  proporciones que compromete  casi toda su geografía. En el norte los incumplimientos de los contratos de mejoramiento de las vías Neiva- Baraya y Neiva- Palermo. En el occidente el pésimo estado de la vía Pital - La Plata y en el sur, el caso de  Pericongo y el incumplimiento de  cuatro de los contratos del Circuito Turístico. Su efecto, que ya empieza a verse,    es  demoledor para todo el entorno regional. Pero al ministro de Transporte  que vino a reunirse con el gobierno departamental se comportó como un cínico al decir  que  nada se podía   hacer por  falta de recursos para resolver lo de Pericongo .    Si  hubiera sido en Antioquia,  habría declarado el estado de emergencia económica y social.

Afortunadamente tanto el gobierno departamental como la sociedad  civil han asumido con responsabilidad la crisis  generada por lo de Pericongo. La  Cámara de Comercio, los Alcaldes del sur,  los Diputados a la Asamblea del Huila, la Tertulia del Botalón y los distintos medios de comunicación de la región han comprendido el daño causado a todo el sur del país por este problema surgido por la  inercia de la firma concesionaria   y el gobierno al   no valorar a tiempo la amenaza que este lugar implicaba  para el transporte vial. El gesto valioso de los Diputados, el gobernador  y algunos congresistas fue hacer un plantón en la plaza de Bolívar en Bogotá que ojalá sea útil para despertar   la conciencia del  gobierno nacional y fortalecer la total solidaridad de los huilenses.

La solución que,  según el Secretario de Vías e infraestructura del Departamento,  el gobierno  nacional pretende darle a lo de Pericongo, consiste en construir un viaducto,  carece  de sentido  práctico y tardará  años  en ser implementada por  costosa y expuesta a que pase como lo  del puente de Chirajara en la vía a Villavicencio. La  solución es la construcción de una nueva vía por  donde operaba el antiguo camino de herradura, directamente entre  Altamira – Naranjal – Cicana,  pasando por la vereda de Pajijí por  donde existe una  trocha carreteable que conduce a Naranjal. Sería mucho menos costoso y en poco tiempo, quizá meses, estaría al servicio.

De todos modos  el sistema vial del Huila está en crisis por  donde se mire. Ni qué hablar del pésimo estado de conservación de la vía Pitalito- San Agustín. Dura  tarea  la del gobernador Carlos Julio Gonzáles.

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