Martes, 17 Abril 2018 00:00 Escrito por
Valora este artículo
(0 votos)

 

Sí la disputa por la presidencia de Colombia fuese entre las derechas la expectativa sería incipiente. Pero se trata de un hecho atípico que pocas veces se da en Colombia. Gaitán en el año 48, Rojas Pinilla en el 70, Pardo Leal, Galán, Bernardo Jaramillo y Pizarro entre los años 86 y 90. Ahora el turno le correspondió a Petro. 

Pocas veces se ven en riesgo los intereses de una clase política tradicional dedicada a su enriquecimiento personal, que se resiste a ceder espacios al cambio y a nuevos liderazgos, que puedan romper con sus hegemonías, en donde se mueven diversos intereses que van desde lo político y lo económico hasta su propia seguridad jurídica. El poder corruptivo en manos de estas minoritarias castas elitistas, es defendido al precio que sea.

A Gaitán lo asesinaron el 9 de abril de 1948 por denunciar la corrupción y proponer reformas sociales en favor de las clases menos favorecidas. 22 años después 19 de abril de 1970 las mismas mafias políticas que asesinaron a Gaitán, le robaron las elecciones a Rojas Pinilla. Después de 16 años los mismos políticos de la mano del narcotráfico y del propio estado colombiano asesinaron a Jaime Pardo Leal, a Bernardo Jaramillo, a Luis Carlos Galán y Carlos Pizarro. Estos inolvidables líderes representaban la esperanza de un pueblo agobiado por la pobreza, la discriminación, la indiferencia, la mentira y la corrupción de los gobernantes.

Sí no hubiese ocurrido el asesinato de los líderes citados en este recuento histórico, entre otros: el ministro de justicia Rodrigo Lara Bonilla y Álvaro Gómez Hurtado, eliminados por las mafias de la política y del narcotráfico;  jamás hubiesen sido presidentes de Colombia: Cesar Gaviria, Ernesto Samper y menos: Andrés Pastrana, Álvaro Uribe y Juan Manuel Santos. No había razones para que estos señores tradicionalistas hicieran parte de la agenda histórica colombiana como sus gobernantes. Con el aniquilamiento físico de insignes personalidades que hacían la diferencia frente a la problemática social colombiana; la historia cambió su rumbo. 

Colombia ha soportado de sus gobernantes durante décadas: la corrupción, pobreza y violencia, que supera en pérdida de vidas humanas más de 500 mil, en donde los niños, mujeres y ancianos han aportado la mayor cuota de sacrificio. Gustavo Petro recoge las ideas desde Gaitán hasta Pizarro. Petro llena escenarios y habla sustentado en argumentos incontrovertibles, porque cada uno de ellos obedece al grito de cambios que el país reclama.

Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.  

Visto 344 veces

Deja un comentario

Asegúrese de introducir toda la información requerida, indicada por un asterisco (*). No se permite código HTML.